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Los jefes comunales del interior y Bosetti, los beneficiados del acampe

Ha llegado la hora de balance, tras el acampe de la Multisectorial. Aunque el vallado quedará como fiel testigo de la Residencia Oficial, de la Casa de Gobierno, como del domicilio particular del Gobernador, los protestantes levantaron todo el viernes al mediodía para abrir una nueva semana, que sin acuerdo, la estrategia de marchas será una constante en las calles capitalinas.

Desde el viernes hasta el lunes feriado hay un discurso uniforme en el bederismo de paladar negro, los que han sido operadores políticos cuando han tenido la venia de Luis Beder Herrera. Son palabras escritas a sangre que un acuerdo con la Multisectorial debe llegar a más tardar antes de las fiestas navideñas.

Lo dicen quienes trabajan diariamente en la Capital, el principal departamento que tiene el 60 por ciento de la población, y donde se define el poder provincial, más allá que el federalismo siempre debe estar presente.

Lo que sucede que muchos bederistas ven que hoy los beneficiados son los intendentes, esos mismos que solicitaron la intervención de la provincia antes de la caída del ex gobernador Ángel Maza, y el ministro de Infraestructura, el diputado por la Capital en uso de licencia Néstor Bosetti.

Hasta allí falta un grupo importante, como son los diputados que solo escuchan y huelen el temor de ser escrachados, pero están lejos de todo, por encima de mimos que saben llegar desde la Finca La Seis.

Por qué los jefes comunales son los beneficiados, es muy fácil. El mandatario provincial al ser acorralado con las protestas del capitalino Ricardo Quintela, con sus PIL, y del famatinense Ismael Bordagaray, con los asambleístas, debe recluirse en los departamentos para hacer agenda y aglutinarlos para que no haya problemas.

Pasa que el año que viene hay elecciones legislativas y los jefes de los territorios departamentales son los intendentes, ya que los legisladores están más días en la Capital que en sus pueblos.

Y es evidente que Beder Herrera los considera, ya que aceptó viajar al pequeño pueblo cordobés de Monte Cristo, ubicado al Este de la ciudad de Córdoba, para reunirse con empresarios mediterráneos, con el fin de tentarlos para que inviertan en los Llanos, con el acompañamiento financiero del Estado.

El otro beneficiado es Bosetti, que con sus jarrones hace campaña en la denominada Ciudad Nueva de la Capital y busca posicionarse dentro del bederismo, aunque fue excluido del palco central el jueves pasado en la localidad chileciteña de Vichigasta.

Hablar con legisladores hasta con propios intendentes sobre el ministro de Infraestructura genera celos, pese que también sabe mimarlos a través de la Radio que hoy tiene a Pablo Laboranti, que hasta ayer hablaba del potencial sector de Teresita Luna.

Esa arriesgada jugada a nivel radial tiene como base que debe seguir en ese camino de posiconamiento, ya que si Beder Herrera no busca su reelección, él estará anotado, o ser el líder político de la Capital, que muchos deberán hablar con él si le sale bien.

Así parte del gabinete, como legisladores, entienden que pueden sufrir en carne propia lo que ha sucedido en la vivienda particular del gobernador, por lo cual hablan en cenas o en alguna mateada para que se reacomode la relación entre la provincia y el municipio capitalino.

Aunque Beder Herrera quizás se siente mejor a gusto con un Quintela opositor, que con un Julio Martínez, el radical, que tiene más margen para golpear el corazón del poder.

Pero otros dicen que en un clima convulsionado no hay margen para que la justicia habilite otro mandato del gobernador, como de los intendentes, y menos de hablar de reformar la Constitución.

A eso se suma el mal humor que genera la situación económica, que tendrá otro incremento salarial, pero solo será testimonial, ya que no cambiará en nada los bolsillos alicaídos de los empleados estatales.

Sin olvidar el deterioro que se da con la figura presidencial, que eso llega también a la imagen de los gobernadores como de todo aquel que levanta las banderas del kircherismo.

Ahora hay que esperar los próximos pasos del gobernador que atiende los reclamos de los intendentes y mima a los legisladores, pero le cambia el humor ver que su domicilio  esté vallado como la Plaza de Mayo o el Congreso por los piqueteros.

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