
El buque Canal Beagle , que sufrió una avería cerca de Bahía Blanca cuando navegaba rumbo a Ushuaia como parte de la campaña antártica, está en garantía y su reparación no le originará gastos al Estado. Así lo informó el Ministerio de Defensa.
Sin embargo, al quedar frustrada la misión de transportar el combustible y otros insumos para abastecer en el puerto austral al buque polar holandés Timca, este rompehielos alquilado por el Gobierno deberá trasladarse a Puerto Belgrano, lo que generará un costo adicional cercano a los 200.000 dólares, estimaron a La Nación fuentes navales .
El buque polar holandés, con capacidad para transportar y operar dos helicópteros pesados, fue contratado especialmente por el gobierno argentino para la campaña antártica de verano 2012/2013, por US$ 10,4 millones, y cumplir así la tarea que hasta 2007 desplegó el rompehielos Irízar, que ese año sufrió un incendio y aún está en reparación.
El Timca dejó atrás en la licitación al buque ruso Vasily Golovnin, que reemplazaba al Irízar desde 2008. Estaba previsto que la participación del barco holandés en la campaña antártica comenzara en Ushuaia, pero la rotura del buque argentino alteró los planes y ahora deberá trasladarse a Puerto Belgrano.
Fuentes navales estimaron que ello insumirá un gasto adicional de US$ 40.000 por día, por el traslado no previsto en el cronograma inicial, a lo que habrá que añadir otros gastos tampoco contemplados, como el consumo de combustible para cubrir el trayecto hasta Puerto Belgrano y el alquiler de remolcadores para la entrada y salida del puerto.
El Ministerio de Defensa informó que el buque Canal Beagle está ya en la Base Naval de Puerto Belgrano, la misma en cuyos muelles se hundió el 21 de enero pasado el destructor Santísima Trinidad.
Fuentes navales dejaron trascender que el nuevo escándalo de la Armada coloca nuevamente en una situación incómoda al ministro de Defensa, Arturo Puricelli, que en poco más de cuatro meses sufrió el papelón del embargo de la Fragata Libertad en Ghana, la rotura de la corbeta Espora mientras participaba de una operación naval en Sudáfrica, el hundimiento del Santísima Trinidad en Puerto Belgrano y, ahora, el daño del Canal Beagle. Hace dos semanas, el propio Puricelli admitió no saber de barcos.
Fuentes castrenses y voces políticas atribuyeron el daño que afectó al buque Canal Beagle a la escasez de recursos y la falta de mantenimiento adecuado de la flota naval. «Todas las semanas se rompe un barco de la Armada. Es el resultado de la desidia, la desatención y los magros presupuestos», advirtió el diputado nacional Julio Martínez (UCR), que integra la Comisión de Defensa.
La campaña antártica, que se prolonga durante casi tres meses, insume desde 2008 cuantiosos recursos a la Armada, a raíz de la imposibilidad de contar con un rompehielos propio. «Se gastan millones de dólares en alquilar un rompehielos extranjero y en la reparación del Irízar se llevan invertidos ya más de US$ 100 millones, como reconoció el propio Puricelli», lamentó Martínez.
Martínez hizo un pedido de informe. En 2012, de 60 barcos sólo funcionaban 16, recordó Martínez. “Ahora creemos que navegan menos, no tenemos las cifras exactas porque el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, no contesta los pedidos de informes”, aseguró el legislador.
El buque Canal Beagle, que como todas las unidades de transporte de la Armada lleva el nombre de un accidente geográfico, está en servicio desde 1978 y algunas fuentes navales admiten que su tecnología dista mucho de ser moderna. Fue creado para transportar cargas comerciales a puertos del Sur, en tiempos en que esa ruta no parecía rentable, realidad que hoy ha cambiado. Al mejor estilo buque mercante, la Armada lo utiliza para llevar víveres y mercaderías, por ejemplo, a las tropas de paz en Chile y, como en el caso en que lo sorprendió la rotura del motor, para tareas logísticas en la campaña antártica.



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