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El Observador: En busca de la iniciativa política perdida

Brújula_01En Casa de Gobierno tratan de encontrar un contrincante. Quintela se excluyó y se dedica casi de lleno a la gestión sin recursos, y hasta declaró la emergencia. Bordagaray la pelea casi solo, pero da batalla, ya que le gusta ser el candidato. La puja de diputados puede tener un final impredecible.

Darle una mirada política al pensamiento del gobierno un domingo o poner en foco la tapa de la semana se puede encontrar vestigios de la estrategia oficial. Hoy la Casa de Gobierno no tiene contrincantes en la discusión mediática, salvo los chisporroteos por la supuesta agresión a la diputada de Famatina, que en la Capital pasaron desapercibidos.

Solo algunos datos: el 95 por ciento de los capitalinos no sabe quién es Adriana Olima mientras que Ismael Bordagaray (que intenta ser candidato a diputado nacional) “es alguien que salió en la televisión”, de acuerdo a los últimos sondeos, aunque permanece latente el rechazo a la minería contaminante. Siempre en base a números del principal departamento.

Por eso, la instalación de la supuesta agresión solo tiene tratamiento mediático e interés político, pero para la ciudadanía capitalina es casi nada.

El lunes se habló de la recolección de firmas por parte de los radicales (no martinistas) para derogar el aumento de colectivos, el martes se sindicó a Bordagaray y al cura de Famatina, Omar Quinteros, como los autores de la agresión contra Olima, y este miércoles que la provincia buscará otras empresas para que compitan con Riojano´s, prestataria del servicio urbano de pasajeros, aunque en otras capitales de provincias la situación es más crítica que aquí (hoy el boleto debería rondar casi los 5 pesos para que el transporte no sea deficitario por encima de los subsidios nacionales). Hay que solo hojear los diarios de otras provincias para reafirmar estos datos.

Aunque todo se había iniciado el domingo con críticas a los diputados por falta “de luces”, tras la ruptura del bloque, que ahora hay dos, liderados por los chepeños Mario Guzmán Soria y Alejandra Oviedo, respectivamente. Pero dentro de la Cámara temen que la puja se vaya de las manos y por eso, advierten que puede haber un final impredecible.

De esa forma, se trató de abrir frentes de luchas mediáticas, pero a la mitad de la semana solo del otro lado hay silencios, hasta cómplices, cuyo principal objetivo es lograr la iniciativa política.

La discusión en los medios posiciona candidatos, más en un año electoral. Los principales referentes del gobierno, los ministros Néstor Bosetti (Infraestructura) y Teresita Madera (Desarrollo Social) rondan entre el 22 por ciento y el 25 por ciento de imagen positiva, según han dejado trascender sus voceros en sitios virtuales cercanos. En otras palabras, casi 8 de cada 10 capitalinos no avalan su gestión. Délfor Brizuela que dice ser el representante K casi no existe en los sondeos.

Por ese motivo, el gobierno busca por todos los medios que los contrincantes de uno y otro bando salgan a la calle, para luego analizar seriamente la posibilidad de adelantar los comicios, pese que el martes por la tarde el ministro de Gobierno, Felipe Álvarez, dijo que todo sigue para octubre. Ya Misiones lo hizo y el Ministerio del Interior dejó trascender que la próxima sería La Rioja.

El domingo por la mañana en la finca La Seis de Anguinán, un familiar del gobernador reconoció la falencia de los potenciales candidatos y hasta se atrevió a decir que si no se cambiaba la estrategia, Chilecito era un caso perdido para el oficialismo.

El martes a la siesta reapareció Fernando Rejal, chileciteño, para dar respuesta a la preocupación de un sobrino. La deducción es simple: Bosetti y Madera son de Capital, el radical Julio Martínez es de Chilecito. Sin representante oficial chileciteño, el radicalismo se podría llevar todos los votos de Chilecito o repartirlos también con Bordagaray, si es candidato.

El lunes por la noche, el intendente Ricardo Quintela casi dio muestras que se ha excluido de la discusión política y trata de salvaguardar la gestión sin recursos, para que este miércoles anunciara la emergencia a la Capital, para no tener sorpresas en el futuro.

Con Bordagaray, gremiales y sectores peronistas no bederistas como testigos, Quintela repasó los hechos políticos que se han producido y hasta dejó una pregunta: “¿Ustedes saben que costos tiene una elección?”.

Ya el jefe comunal olfateó en los barrios, que sale todas las mañanas a primera hora, que los capitalinos no quieren saber nada de elecciones. Y hasta contó la anécdota de un funcionario provincial que le pasa seguido últimamente cuando habla en algún barrio: el murmullo es más fuerte y hasta agresivo contra la clase política. Solo 4 de cada 10 riojanos dio una pequeña muestra de entrar a un cuarto oscuro.

La principal preocupación en la provincia, como en el país, es la inflación: los sueldos no alcanzan. Hoy una familia necesita casi 5.000 pesos mensuales para no ser pobre. Un empleado público no llega a 3.000 pesos (en esa situación hay más de 70 mil trabajadores estatales riojanos) y se refleja en la actividad comercial, donde los propios socios del Centro Comercial ya anticipan que pueden cerrar sus respectivos negocios.

La otra es la inseguridad, que no se llega a la situación traumática de otras provincias, pero el arrebato y el robo en alguna vivienda, provoca el mal humor hasta al más oficialista. Todo en base a números que circulan cerca de la Plaza 25 de Mayo.

El riojano no es participe de movilizaciones, pero da mensajes como sucedió en la última elección: el capitalino le votó a Carlos Menem solo para que los candidatos de Cristina no ganaran. Esa estrategia se digirió en la Nación. Ahora la Presidenta solo quiere leales a su causa. ¿El riojano estará dispuesto a apoyarla?.

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