Esa una pena que La Rioja no tenga su fecha del campeonato argentino de rally, que sería el broche al trabajo de un grupo de personas que mantiene vive la pasión.
Lo que se lleva en la sangre no se añeja. Esa es la pasión por el rally para los riojanos y los vecinos. Escuchar el ruido de un motor es la mejor publicidad para convocar a los amantes del deporte motor.
Quedó reafirmado en la noche del viernes donde otra vez la Plaza se llenó de gente, esa misma que ha visto decenas de carreras, pero especialmente rally.
Esa una pena que La Rioja no tenga su fecha del campeonato argentino de rally, que sería el broche al trabajo de un grupo de personas que mantiene vive la pasión.
Fue la noche de viernes, la del reencuentro de conocidos y amigos del automovilismo, entre anécdotas y buenos recuerdos de años y años en el rally.
Ya muchos peinando canas, con sus hijos o nietos, pero allí estaban transmitiendo la pasión de muchos que levantaron la bandera de la provincia en el país, como en el mundo.
No es casualidad la presencia de pilotos de todas las provincias vecinas, ya que encuentran en La Rioja el calor de amistad.
El rally riojano comenzó otro ciclo en un momento económico complicado, aunque no es impedimento para luchar con el fin que ese fuego no se apague.



