El ministro organizó una agenda institucional en la que exhibió las posibles cartas electorales de un sector del gobierno. Tiene el aval de la mayoría de los integrantes del Ejecutivo y del bloque de diputados Caudillos Federales. La otra ala del gobierno, como de los legisladores oficialistas, no apoyan el crecimiento de Bosetti. 
Néstor Bosetti cada día más aparece como el nuevo armado del sector político del gobernador Luis Beder Herrera. O por lo menos de un bloque del oficialismo. El ministro armó este miércoles una agenda institucional por la Capital, en donde mostró las posibles cartas del bederismo de cara a las elecciones legislativas.
Bosetti con ese juego dio señales claras que el intendente de Arauco, Gustavo Minuzzi, no está en los planes para apoyarlo por su candidatura a diputado nacional, pese a los apoyos mediáticos. Todo lo contrario sumó al secretario de Agricultura, Jorge Salomón, para que acompañe por las calles capitalinas a la ministra de Desarrollo Social, Teresita Madera.
De esa forma, se cerró una posible fórmula a diputados nacionales que estaría conformada por Madera y/o Salomón para contrarrestar el embate propio del radicalismo con la figura de Julio Martínez y del peronismo no bederista de la mano del tándem de los intendentes Ismael Bordagaray (Famatina) y Ricardo Quintela (Capital). A la discusión se podría sumar el actual diputado Jorge Yoma, hoy anti K.
Mientras le dio espacio en su agenda al bloque de diputados Caudillos Federales, que preside la chepeña Alejandra Oviedo, incorporó a la legisladora radical Judit Díaz Bazán, quien sería primera candidata a diputada por el oficialismo.
Bosetti le abrió el juego de la obra pública al bloque de Oviedo, lo que generó el resquemor del sector legislativo que encabeza el chepeño Mario Guzmán Soria, a quien lo sindican como el impulsor del post bederismo.
Estas jugadas del ministro tienen el aval de gran parte del gabinete provincial y de los diputados díscolos de Guzmán Soria, mientras que otros no lo ven con buenos ojos. Pero todos suman al proyecto de Beder Herrera, por estos días en Estados Unidos.
El caso de Díaz Bazán es particular, ya que habría quedado afuera el otro radical Guillermo Galván, que armará una lista propia para intentar retener su banca, aunque en el quintelismo lo sindican como el muletto del bederismo, pese a las críticas mediáticas.
El área de Bosetti maneja el presupuesto más importante del gobierno, ya que todos los fondos vienen de la Nación. De esa forma, de una u otra forma intendentes, diputados y dirigentes deben pasar por la oficina de la calle San Martín.
Dentro del bederismo obviamente está la interna más viva que nunca, ya que si Beder Herrera no se reelige el propio Bosetti quedará a las puertas de ser el sucesor, como otros que pretenden lo mismo. Por lo cual, es el primer paso de una larga puja interna en el gobierno.



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