El gobierno mantiene encuentros públicos y privados con intendentes, tras la iniciativa del diputado Chamía de habilitar la reelección indefinida. La Casa de las Tejas está en la disyuntiva, ya que fue el bederismo, quien la eliminó de la Carta Magna, al ser destituido el ex gobernador Maza. La mayoría de los jefes comunales pretenden otro mandato, que hoy la Constitución se los impide. 
El gobierno está en una disyuntiva para presentar una reforma constitucional, con el fin de habilitar la reelección indefinida, como lo propuso en forma verbal, hasta ahora, el diputado Oscar Chamía. Fue el propio bederismo que la eliminó de la Carta Magna, tras ser destituido el ex gobernador Ángel Maza.
Por este motivo, el oficialismo testea en la clase política la posibilidad de llamar a una Convención Constituyente, previo la elección de los representantes (diputados constituyentes) para tal fin.
Dicha elección se daría en consonancia con los comicios legislativos del 27 de octubre. Y la carrera electoral ya se inició con el cierre del padrón y el calendario avanza, por lo cual el gobierno debe tomar una decisión.
A los intendentes, por lo menos a la mayoría, les entusiasma la posibilidad de otra oportunidad de continuar más allá del 2015, que hoy es imposible por lo establecido por la Constitución provincial.
Ya algunos dijeron que se van, como el intendente de Rosario Vera Peñaloza, Claudio Saúl, quien sería candidato a diputado suplente en las legislativas. Al finalizar su mandato como jefe comunal, podría asumir como legislador.
El otro caso es del intendente de Arauco, Gustavo Minuzzi, quien pretende ser candidato a diputado nacional; mientras que su par de Castro Barros, Marcelo del Moral, anunció que buscará una banca en la Legislatura.
Por su parte, el capitalino Ricardo Quintela tiene su mira en la Gobernación y por eso se prepara, a través del armado de equipos técnicos, que todavía no han salido a la luz, quienes serán la base de su plan de gobierno, que presentará a los votantes. O sea Quintela tampoco le interesa una reforma.
Así el gobierno toma nota de caso por caso para luego avanzar o no en la propuesta de Chamía, que saldría sobre tablas por la amplia mayoría que tiene el oficialismo.
Resta saber si los diputados están dispuestos a levantar la mano para que los intendentes sigan en el sillón municipal que ellos sueñan o del mismo Beder Herrera, ya que hay varios con aspiraciones de continuidad del proyecto.
Sobre el horizonte también está el rechazo a la perpetuidad en el poder y así lo dicen los últimos sondeos conocidos. Pero el aparato oficial siempre es clave en cualquier elección.
Y además si da el paso el bederismo, La Rioja quedará a la vista de todos, ya que abrirá la discusión en torno a la continuidad también de Cristina Fernández de Kirchner. Toda una situación en una provincia totalmente politizada.
En eso anda el oficialismo que sigue de recorrida en los barrios capitalinos para contrarrestar el aparato quintelista y piensa en una estrategia para contener el avance del radical Julio Martínez en Chilecito. En los demás departamentos lo tendría todo controlado, pero Capital y Chilecito son la base y el sustento de cualquier proyecto político.



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