Los canales de televisión cada media hora del sábado tenían un espacio para Famatina con videos de la lucha callejera, con la policía como protagonista. Hasta la Presidenta se preocupó por los hechos, ya que para la Casa Rosada era un tema terminado. 
Ya habían pasado los enfrentamientos callejeros en Famatina. Los presos habían sido liberados y la noche fría llegó. Casi nadie transitaba por las calles famatinenses y los comentarios se centraban en el hogar, tras la impresionante repercusión de la represión policial, según los asambleístas.
El sello Famatina, que significa lucha contra los poderosos, había ganado todas las portadas de los medios de comunicación del país y el mundo, con excepción en La Rioja, salvo algunos casos particulares.
Desde la Finca La Seis, reducto de fin de semana del gobernador, se seguía los acontecimientos de Famatina. Luis Beder Herrera había suspendido su participación en el acto de asunción de autoridades del PJ famatinense, pese que estaba en la localidad chileciteña de Anguinán.
Al caer el sol había indicios de preocupación y lo hacían saber visitas habituales a la “Parra de Anguinán”. Una de esas visitas hablaba con un familiar del intendente de Famatina en una vivienda de Chilecito.
Los canales de televisión cada media hora tenían un espacio para Famatina con videos de la lucha callejera, con la policía como protagonista. Hasta la Presidenta se preocupó por los hechos, ya que para la Casa Rosada era un tema terminado.
La oposición de los famatinenses provocó que se fueran dos empresas mineras como Barrick Gold y Osisko. Por este motivo, el gobierno nacional se puso de malhumor, para que hoy la empresa brasileña Vale haya dado de baja su proyecto en Mendoza.
Los llamados telefónicos desde Buenos Aires eran incesantes con toda la clase política, con el fin de escuchar la mayor cantidad de voces. Las viejas fotografías del corte de Alto Carrizal parecía que se habían trasladado al centro de Famatina.
Ya más tranquilos, de uno u otro bando, como lo definió el gobernador, dos emisarios de la Finca La Seis llegaron a la cabecera departamental. Trataron de mantenerse fuera de todo, ya que su único objetivo era hablar con Ismael Bordagaray.
Se bajaron del vehículo y como en cualquier pueblo golpearon las manos para que los atendieran. Ya era la noche del sábado. Y eso sucedió finalmente, ya que el jefe comunal lo hizo pasar a su casa porque eran viejos conocidos.
Bordagaray, hasta que rompiera la relación con la provincia, era un casi habitual visitante de la finca los fines de semana.
Los enviados de la Finca La Seis le pidieron en nombre del gobernador que retirara “su gente” de la calle. Pero el jefe comunal le contentó que era el pueblo, ese mismo en donde nació Beder Herrera. De esa forma, Bordagaray le aclaró que las asambleas tienen autonomía y deciden su plan de lucha contra la política minera a cielo abierto.
En esa charla fría, aunque se conocían, el intendente les anticipó que hará dos denuncias penales contra el mandatario. Una por la supuesta corrupción en el gobierno. Ya ese adelanto cambió el tono y daba señales que las relaciones institucionales no encontraban ninguna salida.
Sucedió lo mismo en otra visita de Néstor Bosetti y Héctor Durán Sabas, en que terminó muy mal ese encuentro.
Bordagaray siente que gobierna un Estado, ya que no llega nada desde la provincia, salvo a la diputada Adriana Olima. Pero cuenta que le creció el pago de impuestos municipales y tiene ahorros por el fondo sojero. O sea tiene oxígeno para seguir la pelea.



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