Las últimas elecciones presidenciales marcaron el desembarco de los jóvenes K (si bien algunos llegaron tarde a esa categoría) al Parlamento; además del despliegue en ministerios. Si bien portan la lapicera cuya tinta puede condenar o beneficiar a eventuales candidatos en las listas que arriben a la Quinta de Olivos, su influencia no se trasladaría a toda la boleta. 
No va a ser el año de la revolución de los jóvenes. La sentencia, con una dosis de amargura y resignación, provino del espacio de Unidos y Organizados (UyO), el colectivo que engloba a los distintos espacios cristinistas. A diferencia de lo que se cocinó a fuego lento durante la previa electoral, todo indica hoy que la Casa Rosada apostará a lo tradicional para enfrentar los próximos comicios legislativos, claves para diagnosticar la salud del proyecto que ya piensa más allá de 2015. Y en suelo bonaerense no hay nada más clásico que el peronismo, el mismo que gobierna el distrito desde 1983.
Las últimas elecciones presidenciales marcaron el desembarco de los jóvenes K (si bien algunos llegaron tarde a esa categoría) al Parlamento; además del despliegue en ministerios. Las principales espadas de La Cámpora, la agrupación juvenil oficialista por antonomasia, hicieron nido en el recinto de Diputados: desde el autor de mayores hits mediáticos Andrés Cuervo Larroque hasta el que prefiere asomarse en el fondo de las fotos, Eduardo Wado de Pedro. Ambos se reparten las tareas de conducción de espacio cuyo padrino político es el hijo presidencial, Máximo Kirchner.
Si bien portan la lapicera cuya tinta puede condenar o beneficiar a eventuales candidatos en las listas que arriben a la Quinta de Olivos, su influencia no se trasladaría a toda la boleta. Tal como habrán soñado en abril del año pasado, cuando UyO colmó el estadio de Vélez Sarsfield. No podemos entrar todos, repiten como un karma. A diferencia de otras elecciones, la estrategia de Balcarce 50 sería no apelar a las colectoras, al menos a nivel provincial; lo que dejará pocas vacantes para demasiados interesados. Esta al menos hoy es la hipótesis de trabajo de los operadores kirchneristas que pretenden calmar a los intendentes ante la incertidumbre del juego del intendente de Tigre, Sergio Massa; la desconfianza que les genera el compromiso del gobernador Daniel Scioli y el temor de que la rebelión juvenil estalle en sus distritos.
No va a haber la opción de (Mario) Ishii o de Nuevo Encuentro (de Martín Sabbatella). Esta vez juegan todos adentro. hasta Scioli, analizan en despachos oficiales.
Entonces, Cristina Fernández de Kirchner puede llenar las vacantes con nombres propios de La Cámpora, el movimiento Evita, Kolina, Nuevo Encuentro; además de las estructuras tradicionales del peronismo (representado por los caciques pejotistas) y el sindicalismo que no se fue con el camionero Hugo Moyano. Hasta podría concederle algo al sciolismo puro que, en los papeles, continúa adentro del FpV.
El congelamiento partidario del PJ, al posponer hasta diciembre sus internas, fue el prólogo del libro Evitando agitar las aguas peronistas hasta contar los votos.
Con lupa, apuntando a los concejos deliberantes, dependerá del municipio. Con quienes La Cámpora tiene una mayor sintonía, incluso generacional, está abierta la negociación. Más difícil será para los jóvenes K torcer el brazo de históricos como Hugo Curto de Tres de Febrero o Raúl Othacehé de Merlo. Aún con la línea directa con Olivos, a esos distritos no pueden entrar sin pedir permiso.
Esta es la foto hoy. La película se estrenará en un mes cuando se presenten los candidatos.



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