Solo los políticos de raza figuran en las encuestas por el aval público, a través de los votos, los otros solo pueden moverse en vehículos caros y polarizados. Solo los políticos de raza quedan y los otros, tarde o temprano, todo lo que tienen se le esfuma.
La política es el arte de lo posible. Una frase muy usada en la década del ´90 cuando se sorprendía por los acuerdos políticos. Se valió de ella el ex presidente Carlos Menem, el maestro de toda la clase política riojana, aunque no se reconozca. Todos aprendieron lo bueno y lo malo.
Bajo ese concepto hubo cambios drásticos en la vida política riojana, como desconocer a Menem, para levantar las banderas de Néstor y Cristina, para luego otra vez revivir al ex presidente, hoy senador nacional. Pero todo es político y hoy se ve aún más, que esa simple palabra debe ser la base para ser discutido.
Hoy el oficialismo, bederismo, kirchnerismo o peronismo, o como quiera que se llame, no pudo mostrar a ningún candidato potable para las elecciones legislativas del 27 de octubre. Aunque se levante la mano a una ministra o un intendente, todos miraban hacia otro lado, especialmente a peronistas disidentes al gobierno provincial.
Lo que ha sucedido de haber sacado la política de la realidad local tiene sus consecuencias, que pueden ser drásticas, salvo una mano salvadora.
Desde el gobierno y avalado por la mayoría de los justicialistas, se priorizó desde hace un par de años, los negocios. Así aparecieron ilustres profesionales para hacerse cargo de las empresas estatales, conocidas como SAPEM, o políticos creando multimedios de comunicación, que hoy solo sirven para escucharse ellos mismos, como si estuvieran dentro de un sótano.
Unos hablan de 1.000 millones, otros de 2.000 millones, y hasta 4.000 millones. Se trata de posibles cifras de lo que se destinó para la conformación de una larga lista de empresas SAPEM (hasta dicen que fueron 60) con el fin de reactivar la economía, pero en manos de personas sin ningún tipo de experiencia para administrarlas, y que el resultado es rentabilidad cero o lo más grave para toda la población, con grandes pérdidas.
Un abogado terminó vendiendo tomates, o un despedido (con una foja de servicios muy mala) de una corporación internacional intenta comercializar aceitunas, o un cabecilla mazista pasó de vender vacas a manejar el agua, y se puede enumerar decenas de casos, que hoy tienen sus repercusiones políticas y electorales.
Ni hablar de los millones que llegaron por ser militantes oficialistas para que se levanten grandes antenas de radios o de televisión y hasta gráfica ha sido una de las grandes beneficiadas, también manejados por inexpertos, que con el paso del tiempo los costos se incrementan y seguramente terminaran como la ex curtiembre Yoma de Nonogasta.
La idea de la producción es válida pero no en manos de ilustres desconocidos que solo pueden mostrar bienestar personal y la mayoría de la sociedad lo plantea, a través de los sondeos de opinión.
Hoy el oficialismo se dio cuenta que los ilustres desconocidos, los nuevos magnates de la comunicación, ni los niños profesionales pueden con la política, que es tener respaldo de la comunidad cada dos años cuando hay elecciones.
Esos mismos son los ausentes de los debates políticos, ya que la pirámide de poder se inicia en el gobernador, pasa por el vice y los legisladores provinciales y nacionales, para llegar a los intendentes y concejales, y los demás acompañan. Pero esos demás han tenido más poder, por el manejo de millones de pesos, que esos que deben lidiar diariamente ante el reclamo en sus pueblos.
Hoy Cristina Fernández de Kirchner se desespera, ya que La Cámpora no suma votos, pese a sus sueldos que superan ampliamente a cualquier trabajador. En la provincia, solo un pequeño grupo de la sociedad conoce a los que han movido millones (muchos con el título de sobrinos) y que con el paso del proceso electoral lo verán todo desde sus oficinas, aunque otros deberán tratar de defender algo que no sienten o ven que se desvanece.
Por eso, la política es sabia y hoy le pasa factura a los negocios. Solo los políticos de raza figuran en las encuestas por el aval público, a través de los votos, los otros solo pueden moverse en vehículos caros y polarizados. Solo los políticos de raza quedan y los otros, tarde o temprano, todo lo que tienen se le esfuma.



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