En la Residencia Oficial reconocen que el sector de Quintela tiene un piso electoral de 15 mil votos en la Capital. El Palacio Municipal ha librado batallas contra el gobierno de Beder Herrera junto al famatinense Ismael Bordagaray, socio del radical Julio Martínez. Yoma se reunió con Quintela y le hizo la misma pregunta. El bederismo habría pedido a La Rosada que hablen con el intendente.
Ricardo Quintela está con carpeta médica, a raíz de un fuerte estado gripal. El fin de semana estuvo en la zona rural y el frío le jugó una mala pasada. A 50 kilómetros de la Plaza 25 de Mayo recibió los nombres de los candidatos a diputados nacionales y no le sorprendió.
El miércoles pasado, terminó con la intriga y dijo a través de una rueda de prensa que no sería candidato testimonial y el único interés es la gestión municipal. Tuvo impacto en la Residencia Oficial, ya que hasta última hora del miércoles se hizo lobby político para que sea la figura del peronismo en los comicios del 27 de octubre. Pero no pudo ser.
Ahora en los cuatro bunker de las alianzas se hacen la misma pregunta: ¿A quién va apoyar el quintelismo en las elecciones? En una de las tantas reuniones en la Residencia Oficial, con despacho del gobernador, se escuchó decir que el sector de Quintela tiene un piso electoral de 15 mil votos en la Capital. Y el análisis fue más allá: sin el intendente siendo candidato. Los bederistas más pensantes se atreven a decir que hoy Quintela como candidato tiene 25 mil votos. Todo un dato a la hora de buscar socios políticos para los comicios legislativos.
Según las encuestas de la Casa de las Tejas, como de la Casa Rosada, Quintela es el mejor dirigente posicionado del peronismo. Por eso, el pedido para que sea candidato testimonial. Sabiendo de esos números, el diputado Jorge Yoma tomó maté con el jefe comunal, antes del anuncio, y solo el legislador ex kirchnerista y cercano al mandatario provincial escuchó evasivas.
Hubo otro encuentro con la senadora Teresita Luna, pero tampoco lo convenció. Hasta el ministro del Interior, Florencio Randazzo, lo llamó a su despacho y rechazó la oferta. También terció el asesor presidencial, Juan Carlos Mazzón, por solicitud del propio Beder Herrera.
Quintela hoy tiene una relación de amistad con su par de Famatina, Ismael Bordagaray, con quien libró batallas frente a la Residencia Oficial por la sanción de una ley de coparticipación municipal y el rechazo a la minería a cielo abierto.
Bordagaray hoy es socio en una alianza política con el radical Julio Martínez y en ese espacio está la CGT disidente y el SOEM con Carlos Del Giorno. El viceintendente Armando Molina habla en forma semanal con esos actores políticos. Sin embargo, Quintela no ha dicho ni una palabra, aunque Yoma además tiene a Judit Díaz Bazán, quien es socia de Guillermo Galván, el denunciador contra el municipio.
Hasta el gobernador está interesado en saber qué hará Quintela, pese que lo excluyó en casi todo y le armó municipios paralelos en el principal departamento. Por eso, volvería la misma estrategia bederista de convocarlo al jefe comunal a la Casa Rosada, con el fin de pedirle que se exprese públicamente a favor de la lista integrada por los ministros del gobernador en el partido Frente para la Victoria.
Pero Molina ya le habría facilitado estructura partidaria a Bordagaray para que recorra los barrios capitalinos. Por lo cual, el quintelismo se transforma en el árbitro electoral en la Capital, quien tiene el 60 por ciento del padrón electoral.



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