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El radicalismo recuperó oxígeno

Hubo triunfos importantes en las provincias de La Rioja, donde nunca había perdido el peronismo, y en Santa Cruz, donde el vencido fue el kirchnerismo puro, relegado a un lejano segundo plano. A ellas se sumaron las buenas elecciones en Catamarca, Corrientes, Capital Federal, en la alianza UNEN, y Santa Fe.El radicalismo recuperó oxígeno - Diario Los Andes

Las primarias del último domingo se transformaron en una suerte de bocanada de aire fresco para los candidatos del radicalismo, esta vez con menos sello partidario pero con distintas alianzas con otras fuerzas. Hubo victorias sorpresivas, otras previsibles y otras holgadas, como la del ex vicepresidente Julio Cobos en Mendoza.

Pero también hubo triunfos importantes en las provincias de La Rioja, donde nunca había perdido el peronismo, y en Santa Cruz, donde el vencido fue el kirchnerismo puro, relegado a un lejano segundo plano. A ellas se sumaron las buenas elecciones en Catamarca, Corrientes, Capital Federal, en la alianza UNEN, y Santa Fe.

En números generales, el radicalismo, de repetir estos resultados en octubre, no modificará en gran medida su mapa de legisladores en la Cámara de Diputados. Pero la buena performance general de sus candidatos reposiciona al partido de cara a las elecciones presidenciales de 2015 y las que se llevarán a cabo en esas provincias para elegir gobernadores.

En ese marco, el kirchnerismo sufrió la peor derrota electoral en la década que lleva en el poder, y que a dos años de vencer el segundo mandato de Cristina Kirchner, parece anticipar el final de un ciclo político.

El Frente para la Victoria no sólo perdió, como anticipaban las encuestas, en los cinco principales distritos del país: Buenos Aires, la Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

Un fuerte voto castigo se extendió por la mayoría de los distritos, y en la estratégica provincia de Buenos Aires, el Frente Renovador de Sergio Massa le sacaba esta madrugada casi 6 puntos de ventaja a la lista kirchnerista encabezada por Martín Insaurralde.

Para el kirchnerismo, el retroceso fue mucho mayor de lo que imaginaba en sus cálculos más pesimistas: orilló el 26 por ciento de los votos a nivel nacional, cuando en la que había sido hasta el domingo su peor elección, la de 2009 fuertemente influida por el conflicto con el campo, había sumado 5 puntos más, el 31,2 por ciento.

Los resultados son provisorios porque se trató de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), que tienen como objetivo las elecciones del 27 de octubre. Pero si el gobierno de Cristina Kirchner sabía que la del domingo podía ser una parada difícil, y se planteaba una paciente estrategia de acumulación con horizonte en octubre, la magnitud de la caída parece complicarle sin remedio las chances de una recuperación.

Con la salvedad de que se trata de elecciones cualitativamente diferentes, la fuga de votos sufrida por el kirchnerismo es astronómica en comparación con solo dos años atrás, cuando Cristina arrasó con el 54%, más de 11,8 millones de votos. Cosechó menos de la mitad.

En el comando de campaña oficialista en el Hotel Intercontinental, Cristina demoró su discurso hasta después de las once y media de la noche. Desde el escenario, al que subió acompañada por el gobernador Daniel Scioli y sus principales candidatos en Capital y Provincia, aludió a que en ese lugar Néstor Kirchner reconoció la derrota en 2009. Pero ella no pudo hacerlo más que elípticamente. Dijo que de mantenerse estos resultados en octubre «estaríamos en condiciones de mantener o aumentar la representación parlamentaria», pero se la vio decepcionada.

En Provincia el gran ganador fue Massa, quien ratificó lo que vaticinaban las encuestas, de que podía convertirse en un fenómeno electoral. Con su triunfo, el sueño de reforma constitucional y re-reelección de Cristina parece quedar definitivamente sepultado. Podría empezar a haber corrimientos en el peronismo. Y la emergencia de Massa plantea fuerte inquietud en el proyecto presidencial de Scioli.

En la Ciudad, los precandidatos macristas Gabriela Michetti y Sergio Bergman quedaron primeros, pero la suma de las tres listas de UNEN arrasó con más del 35%. Elisa Carrió y Pino Solanas ganaron y encabezarán las listas de diputados y senadores del espacio de centroizquierda, que de conservar sus votos sumados en octubre relegaría al PRO al segundo lugar, además de dejar al kirchnerismo sin la banca de senador que busca renovar Daniel Filmus.

En Córdoba, Juan Schiaretti -aliado del gobernador Juan Manuel de la Sota- le ganó la compulsa al radical Oscar Aguad. La lista K quedó cuarta y lejos, detrás del ex árbitro del PRO Héctor Baldassi. Y en Santa Fe, ganó con comodidad el socialista Hermes Binner, cabeza del Frente Progresista que gobierna la provincia. Quedó atrás el humorista del PRO, Miguel del Sel, seguido por Jorge Obeid que encabezó la lista K. Otra mala noticia para el Gobierno se dio en Mendoza, donde Julio Cobos arrasó con más del 44 por ciento.

La avalancha de voto castigo dejó otros resultados notables. Además de Capital, Santa Fe y Mendoza, el radicalismo, el socialismo y aliados obtuvieron triunfos en La Rioja, Catamarca y Jujuy (con gobernadores K) y Corrientes. Y en Santa Cruz, el radical Eduardo Costa volvió a triunfar sobre las listas K y la del gobernador Daniel Peralta.

La política le dio revancha a figuras como Carrió y Cobos. Y en Chubut, al ex gobernador Mario Das Neves, quien se impuso a la lista K que encabezó el ministro de Agricultura, Norberto Yahuar.

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