El juez consideró al capitán Sanguinetti como partícipe del secuestro y homicidio del soldado, ocurridos en 1976.
El juez federal Nº 1 de Tucumán, Daniel Bejas, resolvió ayer procesar como presunto partícipe del secuestro y homicidio en junio de 1976 del soldado conscripto riojano Alberto Agapito Ledo a quien era su jefe en ese momento, el entonces capitán Esteban Sanguinetti.
Además, el juez pidió al fiscal Carlos Brito que “profundice” la investigación sobre el caso.
Además de que algunos testimonios de la causa lo complican directamente en la desaparición de Ledo, después de producido el delito fue Sanguinetti quien ordenó hacer un falso sumario por deserción y le encomendó la tarea al entonces subteniente César Milani, hoy jefe del Ejército.
“No estábamos preparados para hacer trabajo de escritorio y es posible que el subteniente Milani haya tenido que desplazarse a otro lugar para disponer de una máquina de escribir y seguramente de alguien que la operara (porque seguramente no sabía escribir a máquina) y es probable en consecuencia que se haya demorado unas horas en su confección (…) El soldado Ledo para mí era un soldado más que yo no hubiese podido reconocer, porque como dije anteriormente tenía 150 soldados a mis órdenes”, afirmó Sanguinetti en su indagatoria, la semana pasada, y que ayer citó el juez para resolver su procesamiento.
Y fueron los cuestionamientos hechos a Milani el mes pasado -en ocasión de la discusión del pliego para su ascenso en el Senado- los que despertaron el interés por la causa Ledo, que se había abierto en 2007 pero estaba inactiva desde 2008, cuando el fiscal había pedido la indagatoria del capitán Sanguinetti.
Esta inactividad se explica, según fuentes del ministerio público fiscal, porque se vino dando prioridad en las investigaciones a los centenares de causas que pueden ser agrupadas por centros clandestinos de detención y elevadas a juicio oral. La causa por la desaparición de Ledo no se ajustaba a ese criterio de estrategia y economía procesales, dijeron.
Ledo, estudiante de Historia de 21 años, cumplía el servicio militar obligatorio en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 en la provicia de La Rioja cuando desapareció, el 17 de junio de 1976, en Tucumán.
Su unidad, que comandaba Sanguinetti, se encontraba en misión en esta provincia en el marco del Operativo Independencia de represión a la guerrilla rural que por entonces estaba establecida en la zona.
Constan en la causa cuatro versiones de su desaparición: 1) que esa noche salió tres veces de recorrida con Sanguinetti y la última no regresó; 2) que se fugó del vivac instalado en el edificio en construcción de la Escuela de Comercio de Monteros; 3) “que habría sido muerto por haber usado la bazuca como extremista”; 4) que Sanguinetti lo sacó en la madrugada de la puerta del Hospital Lamadrid de Monteros.
El pasado miércoles 7, finalmente la indagatoria a Sanguinetti se pudo llevar adelante en el juzgado. Tras declarar, el militar quedó detenido, aunque en el domicilio que fijó en Tucumán, en consideración a diversas enfermedades que adujo.
Ahora, en su resolución de procesamiento, el juez Bejas reconoce que no se logró hasta ahora recolectar información suficiente para determinar cómo se produjo la desaparición de Ledo, pero c onsidera probado que Sanguinetti omitió su deber de defender la vida de su subordinado.
El magistrado destaca que, pese a ser el único soldado que desapareció durante la estadía del Batallón 141 en Tucumán, las autoridades de éste “no arbitraron su búsqueda y con posterioridad no recordaban claramente el hecho o su nombre”. Pusieron así de manifiesto, infiere, “acuerdo” o “indiferencia” al respecto.



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