La Residencia Oficial fue escenario de fuertes reprimendas, a raíz de lo sucedido en las PASO. Hasta el 10 de agosto, un día antes de las elecciones, se mostraba orgullosamente que el aparato comunicacional oficial tenía un share (encendido) del 60%, a través de funcionarios que son dueños de medios. Con ese porcentaje se daba por ganado los comicios internos, como así también las nacionales y provinciales. Sin embargo, alguien sacó la página de la encuesta en la que hablaba de la credibilidad: el 70% no cree «nada» lo que informan los medios cercanos al gobierno. Tras de ello, se redujo la abultada pauta publicitaria y habría un giro comunicacional en el gobierno. 



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