Salvo en suelo bonaerense, donde la interna del peronismo imprime su propia dinámica, la UCR buscará de cara a octubre nacionalizar la campaña en todo el país para consolidar los buenos resultados de las primarias del 11 de agosto, sumar nuevos triunfos y fortalecer su perfil opositor. En el centenario partido creen que una buena performance en las próximas legislativas los convertirá en la alternativa al kirchnerismo y los pondrá definitivamente en la carrera hacia la Casa Rosada.
La idea es mantenerse como la primera fuerza opositora en el Congreso e incrementar sus legisladores, que hoy llegan a 41 diputados nacionales y 16 senadores. Es por eso que buscarán ampliar las adhesiones el 27 de octubre, en comparación con las primarias, donde se impusieron junto a sus aliados en Capital Federal, Catamarca, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Santa Cruz y Santa Fe, y salieron segundos en otros diez distritos. La intención, según el senador Ernesto Sanz, es lograr el triunfo en 10 provincias y superar el 23% a nivel nacional que obtuvo el radicalismo, detrás del 26% registrado por el kirchnerismo.
El foco está puesto en reforzar los territorios en los que ganaron por pocos puntos, como La Rioja, y en los que obtuvieron el segundo puesto y tienen chances de ganar, tal el caso de Jujuy (donde perdieron por un punto) y La Pampa.
También apuestan a levantar en Tucumán y Neuquén, donde quedaron detrás del ganador pero descartan que puedan pasar al frente.
Además de nacionalizar el discurso, también se buscará alentar el voto útil. En el Comité Nacional, que comanda Mario Barletta, estiman que saldrán favorecidos por los realineamientos que se generarán en octubre, no sólo porque varios partidos y frentes pequeños se han quedado en el camino tras las PASO al no lograr el piso exigido para participar en los comicios sino por la polarización extraordinaria que, juran, se dará entre el kirchnerismo y el partido opositor mejor posicionado. Y buscan que sea la UCR quien ocupe ese lugar.
Hay un fin de ciclo. Ese certificado se firma en octubre para dar paso a algo nuevo. En octubre es blanco o negro, dice Sanz a El Cronista, a tono con la línea bajada a los militantes.
Una de las provincias donde existe gran expectativa de mejorar a partir del voto útil es en Entre Ríos. El radicalismo quedó allí tercero en las primarias pero a corta distancia del PRO. Y como además de diputados se elegirán senadores nacionales, la intención es ganarle al macrista Alfredo de Angeli la banca del senador por la minoría. En la UCR están convencidos de que la elección entrerriana se va a polarizar en detrimento del socialismo, que obtuvo un 7%. Y se esperanzan con captar la mitad de esos votos, luego de gestiones fallidas para que ese partido baje su lista en octubre.
La situación se repite en Neuquén, donde también quieren alzarse con el tercer senador. El radicalismo y sus aliados obtuvieron en esa provincia el segundo puesto pero a gran distancia del ganador, el Movi miento Popular Neuquino (MPN), y a sólo 400 votos del kirchnerismo. Pero esperan beneficiarse con el recrudecimiento de la interna del partido gobernante, y la polémica generada por el contrato de YPF con la petrolera Chevrón, que ha divido aguas en el propio kirchnerismo.



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