El técnico de River lanzó una frase off the record pero con el objetivo lógico de ser escuchado. El plantel realizó una fuerte autocrítica tras la eliminación de la Copa.
El entrenamiento había llegado a su final y Ramón Díaz dejaba la cancha número 2 del predio de Ezeiza. No estaba pautado que hable, pero fiel a su estilo histriónico, dejó una frase contundente ante periodistas y fotógrafos, para que sus palabras repercutan y quede bien clara su postura: «No se olviden que soy de La Rioja, tierra de caudillos y tengo huevos». Así, con su sonrisa irónica, siguió su camino. Pero la chicana quedó flotando en el aire para silenciar las voces críticas que dudan de su futuro después de la despedida de la Copa Sudamericana. Antes de esos instantes de sorpresa, hubo una práctica y mucha autocrítica.
El golpe que significó la eliminación ante Lanús caló hondo en el plantel de River. La bronca y la desilusión inmediata a la derrota se transformó en calma en la vuelta a los entrenamientos. Los jugadores saben que las repercusiones por la caída en el Monumental recién están empezando y que es mejor poner paños fríos para contrarrestar el clima caliente que empezó en las tribunas y que continúa presente en cada uno de los hinchas.
Antes de comenzar con los trabajos regenerativos, el Pelado se puso al frente de una charla con los titulares. Breve. Los mayores retos estuvieron de la puerta del vestuario para adentro. Después, el entrenador habló a solas con Pezzella, y su hijo Emiliano tuvo una charla con los más chicos (Andrada, Simeone y Tomás Martínez) seguramente separándolos de cualquier tipo de responsabilidad. Además dialogó con Mora, uno de los jugadores que miró -y no con buena cara- el partido desde afuera.
Más allá de las declaraciones «off the record» del técnico y el clima tenso de la jornada de trabajos, quien sí tomó la palabra públicamente en nombre del plantel fue Leonardo Ponzio, capitán y líder de este River: «Es una gran desilusión, teníamos un entusiasmo grande. No estuvimos a la altura, el rival nos superó y la realidad nos dolió. Es un momento para reflexionar, para hacer autocrítica», analizó el mediocampista.
Pero además de la parte futbolística, Leo le pidió disculpas a los hinchas: «No sé si la palabra es perdón, pero seguimos en deuda con la gente que nos acompaña. Trataremos de reponernos de la mejor manera y volver a ser individualmente lo que somos y como equipo lo que queremos reflejar», sostuvo. Y tampoco dejó pasar los cánticos que se escucharon en el Monumental, pidiendo por Cavenaghi y Trezeguet: «Son momentos en los que se refleja la necesidad, la ansiedad, cuando no les devolvemos nada adentro de la cancha les pasa de decir cosas, insinuar otras. No estamos pudiendo darles una alegría, todavía estamos en deuda», dijo.
Después de la lluvia, salió el sol en el predio de Ezeiza. Pero dentro del vestuario, el pronóstico no es tan optimista. Este semestre seguirá nublado para River y seguramente con más de una tormenta.


