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Gobernadores van por el PJ y contra el massismo

Por Ignacio Zuleta para Ámbito Financiero. En el análisis de los resultados provincia por provincia ganó crédito algo que ya se había discutido cuando se realizaron las primarias del 11 de agosto con una caída significativa del voto hacia el peronismo gobernante aun en distritos en donde había ganado: el efecto en el sufragio de la crisis de las economías regionales.Beder Herrera, por supuesto, habló de las nueces y de la oliva y se sumó a las quejas de la catamarqueña por la caída del régimen de promoción industrial.Gobernadores van por el PJ y contra el massismo - Ambito.com

La liga de gobernadores peronistas, reconstituida de apuro tras las elecciones legislativas del domingo, resolvió avanzar sobre la reorganización del PJ, señalar a Sergio Massa como el adversario a combatir pero fuera del partido, reactivar en los próximos años medidas de auspicio a la situación de la economías regionales y esperar la vuelta a la actividad de Cristina de Kirchner para resolver un rumbo estratégico. El grupo se concentró en el debate de los resultados electorales en un salón de la gobernación de San Juan, ciudad a la que fueron para acompañar a los familiares de su par José Luis Gioja, quien sufrió hace dos semanas un serio accidente de helicóptero.

El grupo de mandatarios estaba integrado por Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Francisco Pérez (Mendoza), Gildo Insfrán (Formosa), Lucía Corpacci (Catamarca), Luis Beder Herrera (La Rioja), Juan Manuel Urtubey (Salta) y, como invitado especial, el adolfista de San Luis Claudio Poggi. Se les sumó el senador por Buenos Aires Aníbal Fernández, quien había viajado con el mismo propósito y que fue testigo inesperado del debate que hubo en la gobernación sanjuanina, en la que fue anfitrión el vicegobernador local Sergio Uñac, hoy a cargo del Gobierno.

Los viajeros no pudieron ver personalmente a Gioja, quien seguía en terapia intensiva, pero sí hablaron con su mujer y otros familiares, de quienes tomaron conocimiento que el gobernador mejora hora a hora, que ya se comunica por señas y pidió le acerquen una tableta y que la prevención de aislamiento es para evitar infecciones.

Del hospital Rawson los gobernadores fueron a la gobernación, lugar en el cual se generalizó un análisis provincia por provincia de los resultados electorales. Era esperable que hubiera felicitaciones para los ganadores del domingo, como Capitanich, Urribarri, Insfrán, y preguntas de consuelo para los perdedores, como Pérez, Corpacci y Urtubey, y gestos de aliento para Beder, quien tiene un resultado ganador que le discuten los radicales de su provincia y que comenzó a desanudarse en el escrutinio definitivo en el cual, si bien no se juega ya ninguna banca, sí se disputa la victoria por votos.

En ese debate que duró un par de horas los participantes coincidieron en reunirse con el número completo de los gobernadores peronistas y los jefes de partido en distritos en los que no gobiernan para plantear el formato de reorganización de la conducción del PJ. La fecha de la elección de nuevas autoridades es, según la convocatoria del Consejo Nacional, el 15 de diciembre, y seguramente se resolverá, como marca la tradición partidaria, en una lista única de autoridades. Esa lista deberá reflejar el consenso de la liga de mandatarios en torno a una estrategia para los dos próximos años. Ese consejo, obviamente, tiene eje en la discusión de una fórmula presidencial que le permita al peronismo competir con chances en 2015.

Hoy el PJ está conducido por Daniel Scioli, quien formalmente podría sentarse en esa liga de gobernadores que es la columna vertebral del partido, pero los mandatarios del interior siempre han tenido recelos de la dirigencia bonaerense. Naturalmente que Scioli será parte del debate sobre la estrategia, pero el rol de precandidato a presidente, el peso de su distrito y sus activos como dirigente le dan un voto doble que tratarán de negociar los demás gobernadores de la liga que, si se cumplen los rituales partidarios, pelearán la candidatura presidencial pero con la intención de imponer al vice.

Scioli había hablado en la noche del lunes con Capitanich y Urribarri y les había dicho que si la reunión iba a ser política, estaba dispuesto a viajar. Él ya había estado el sábado en San Juan. Le dijeron que no tenía ese carácter y eso explica – sutil cortesía – que Scioli no fuera tema de la discusión.

La mesa chica del partido no se ha movido aún en función de la convocatoria para el 15 de diciembre, pero el lunes mismo se registraron las primeras conversaciones entre quienes la integran, atentos a que el resultado del domingo ha liberado las conductas de muchos dirigentes, que reclaman sangre para quienes no ganaron sus elecciones pero que demandan posiciones de ventaja en función de sus buenos resultados.

El primer gesto que salió de la mesa sanjuanina fue alentador para los bonaerenses porque hubo también unanimidad en afirmar que Sergio Massa ya no pertenece al PJ y que es el adversario a combatir como un opositor más. «Pelear contra el Frente Renovador», dijo uno de los presentes, «va a reforzar al Frente para la Victoria en una pelea entre peronistas que nos va a terminar beneficiando». Esta afirmación fue consentida por todos como ratificación de la ortodoxia frente a la disidencia kirchnerista que empuja el intendente de Tigre junto a otros exfuncionarios del actual Gobierno.

El ganador del domingo en Buenos Aires ha mandado a decir que sale afuera de las fronteras de su distrito y que clavará su táctica en la seducción no de gobernadores sino de intendentes, algo que no es nuevo en el peronismo porque fue el mismo desafío que debieron enfrentar los mandatarios en anteriores procesos. Les pasó con Carlos Menem, que capturó la Federación Nacional de Municipios, y también en las presidencias de los Kirchner, que convirtieron a Julio De Vido en un ministro paralelo para negociar en el nivel de los municipios obras y subsidios por afuera del poder de los gobernadores de la liga.

En el análisis de los resultados provincia por provincia ganó crédito algo que ya se había discutido cuando se realizaron las primarias del 11 de agosto con una caída significativa del voto hacia el peronismo gobernante aun en distritos en donde había ganado: el efecto en el sufragio de la crisis de las economías regionales. Esa explicación es plausible para los gobernadores que miran con recelo medidas del Gobierno nacional sobre tipo de cambio, subsidios, política agropecuaria y de comercio exterior que, según los sectores afectados, les han quitado competitividad a esas economías.

La mesa resolvió llevarles ese diagnóstico a las autoridades nacionales para reclamar cambios con la factura del resultado del domingo en la mano. Quien quiera ganar elecciones, es el lema que defenderán, tiene que hacer algo con las economías golpeadas. Beder, por supuesto, habló de las nueces y de la oliva y se sumó a las quejas de la catamarqueña por la caída del régimen de promoción industrial. Pérez se lamentó de la caída de las ventas de vinos al exterior por los altos aranceles a las exportaciones.

Quedaron todos en cruzar información de sus ministros para armar un paquete de medidas que pueden beneficiarlos para, desde las administraciones provinciales, avanzar en soluciones, casi seguros de que la «ratificación del modelo» nacional que proclama el Gobierno no les da muchas esperanzas de cambios. Dramas de quien tiene que asegurar poder territorial sin mucha ayuda ni de arriba ni de abajo.

Hubo repaso de situaciones particulares, como el crecimiento del voto de la izquierda en Salta y Mendoza. Urtubey explicó el segundo lugar en las elecciones a diputados nacionales que sacó el Partido Obrero -superó al PJ, que quedó tercero, y metió un diputado nacional- en un fenómeno que uno de la mesa calificó como «frivolidad pequeñoburguesa». El salteño describió que Pablo López -trotskista- cosechó la mayoría de sus adhesiones entre votantes identificados con sectores medios y medios altos tradicionalmente conservadores y entre la estudiantina provincial.

Algo parecido dijo «Paco» Pérez para explicar la banca ganada por el «izquierdista» (lo reclama como propio ahora, sin mucho éxito, el altamirista Néstor Pitrola) Nicolás del Caño, quien también ganó una diputación nacional. ¿Lo alimentó el voto que antes respaldaba a los demócratas, que esta vez no pudieron ingresar ningún diputado? Quedó en la sobremesa algún ensayo de sociología barata y zapatos de goma que hila estas adhesiones de sectores establecidos a candidatos antisistema, una manera de rechazar el peso del bipartidismo peronista-radical.

No es nueva esa explicación de votantes marginados de esa dialéctica de los partidos mayoritarios para ir de una expresión antisistema de centro-derecha a una de izquierda. Se usó para explicar a finales de los años ’90 el atractivo que tenían Chacho Álvarez y Graciela Fernández Meijide en los barrios finos de la Capital Federal o el éxito en este turno electoral de Pino Solanas, el inventor del peronismo tal cual lo conocen las actuales generaciones, en la Recoleta, Palermo y Barrio Norte. Su postulación arrasó en las primarias del 11 de agosto, instancia más testimonial y por tanto más expresiva del deseo que de la necesidad – que la del domingo en la cual tampoco le fue nada mal a «Pino», que le quitó la banca a Daniel Filmus.

Hubo tiempo para coincidir en lo básico: reunirse de nuevo lo más pronto posible, intervenir todo lo que se pueda en el armado de las candidaturas partidarias del 15 de diciembre, pero más que nada estar atentos a las señales de Olivos. Ningún movimiento de esta liga que renace podrá hacerse sin una opinión, aunque fuera por intermediarios, de Cristina de Kirchner.

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