Varios mandatarios provinciales están molestos porque fueron ninguneados y sólo hablaron algunos ganadores. La bronca a tienen los que consiguieron triunfos importantes o más ajustados, pero que igualmente fueron ninguneados. Maurice Closs, Gildo Insfrán, Juan Manuel Urtubey, Gerardo Zamora o Beder Herrera no fueron tenidos en cuenta a la hora de las teleconferencias.
El «festejo» del domingo pasado en el búnker del Frente para la Victoria, bajo la batuta de Amado Boudou, generó heridos al interior del kirchnerismo, donde varios gobernadores están enojados con Cristina por haber ordenado que sólo aparecieran cuatro ganadores (Sergio Urribarri, Miguel Pichetto, José Alperovich y Jorge Capitanich).
Dos de esos ganadores blanquearon en público su disconformidad con el acto que se montó en el hotel NH Tango con la presencia de todo el gabinete, legisladores y candidatos. El entrerriano Urribarri reconoció que «no haber perdido la mayoría en el Congreso es muy alentador, pero no es para salir a festejar». Coincidió Pichetto, al admitir que “no había mucho para festejar”.
Pero la bronca es mucho más grande de los que se quedaron callados. Uno de los más molestos el domingo fue Daniel Scioli. El gobernador planteó hacer una aparición corta y discreta, agradecer a los votantes, felicitar a los ganadores y resaltar que el FPV mantiene la mayoría parlamentaria.
Sin embargo, la orden que salió desde Olivos fue muy distinta. Cristina les pidió a Carlos Zannini y a Juan Manuel Abal Medina que armen un gran festejo y que los ganadores vengan desde las provincias a ocupar el palco, algo que finalmente no ocurrió.
Ese desplante es el que explica la cara de pocos amigos que tenía Scioli durante el festejo, en el que dio un corto discurso sobre el final, cuando ya los canales de noticias ni siquiera trasmitían el acto. Lo que todavía no se explican en su entorno es por qué aceptó ir al palco y pararse en la primera fila junto a Boudou.
La bronca también la tienen otros gobernadores que consiguieron triunfos importantes o más ajustados, pero que igualmente fueron ninguneados. Maurice Closs, Gildo Insfrán, Juan Manuel Urtubey, Gerardo Zamora o Beder Herrera no fueron tenidos en cuenta a la hora de las teleconferencias.
No obstante, los más dolidos son los gobernadores que perdieron. “Hay más bronca por eso que por el resultado de la elección”, definió una fuente de la interna kirchnerista. Los referentes provinciales creen que el ninguneo demostró una gran falta de solidaridad de parte de la cúpula del Gobierno. “Dicen que somos un equipo nacional, pero solo mostraron a los ganadores, nos ignoraron completamente”, sostienen por lo bajo.
En el grupo de molestos por el manejo de la Rosada hay algunos que hasta hace poco eran del grupo de los más cercanos como Paco Pérez, que sufrió una durísima derrota en Mendoza. Otros, como Lucía Corpacci y Eduardo Fellner, tuvieron derrotas más ajustadas pero tampoco fueron parte del convite.
Clarín ayer reveló el enojo de Martín Insaurralde, al que le negaron la posibilidad de aceptar la derrota y felicitar a Sergio Massa. El diario agrega que el intendente de Lomas de Zamora hizo saber que le pareció “ridículo” el festejo. Insaurralde apenas habló para darle el pase a Urribarri.
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