Por Pablo Ibáñez para Ámbito Financiero. Al igual que la Presidente, con la letra constitucional vigente, un manojo de caciques territoriales del PJ no podrán reelegir en sus provincias al vencer sus mandatos dentro de dos años. Scioli, Urribarri y Capitanich son los tres presidenciables que puntean. Pero el malón contiene además a Alperovich (Tucumán), Beder Herrera, Fellner (Jujuy), Gioja (San Juan), «Paco» Pérez y Oscar Jorge (La Pampa).
El caso de Cristina de Kirchner es el más notable y ruidoso. Pero el fin de época que 2015 impone como un hachazo arrastra a nueve de los trece gobernadores del peronismo K.
Al igual que la Presidente, con la letra constitucional vigente, un manojo de caciques territoriales del PJ no podrán reelegir en sus provincias al vencer sus mandatos dentro de dos años.
Daniel Scioli, el entrerriano Sergio Urribarri y el chaqueño Jorge Capitanich son los tres presidenciables que puntean. Pero el malón contiene además a José Alperovich (Tucumán), al riojano Luis Beder Herrera, Eduardo Fellner (Jujuy), José Luis Gioja (San Juan), el mendocino Francisco «Paco» Pérez y Oscar Jorge (La Pampa).
El precipicio que constituye 2015 para el dispositivo del peronismo K es un factor que deberá administrar, más que nadie, Cristina de Kirchner. La razón es simple: a pesar de que Alperovich, Beder Herrera y Pérez fantasean con atajos o enmiendas para forzar otro mandato, todos contemplan como alternativa huir hacia arriba: zambullirse en la carrera, ya lanzada, por la sucesión presidencial.
Sin re-ree, aparecen como jugadores sueltos en la mesa de arena de 2015, una ristra de jefes que se esfuerzan por escaparle al destino de ser jarrones chinos.
Inquietos, Scioli, Urribarri y Capitanich ya movieron sus piezas. Gioja, antes del accidente, planeaba algo similar si remontaba el revés de las PASO. Alperovich tuvo un instante, allá por 2011, en que creyó que su destino era ser el vice de Cristina de Kirchner. Su plan A es repetir en Tucumán pero, a la vez, pujará por un lugar en la fórmula nacional. «Paco» Pérez apuesta a lograr que le habiliten otro mandato, pero si eso no ocurre será otra carta en el mazo del peronismo.
El pampeano Jorge había bajado la persiana en 2011 pero la ola K, y una renuncia de Carlos Verna, le obsequiaron un segundo mandato. Se dio el gusto, ahora, de vencer a Verna y Rubén Marín.
Fellner, equilibrista, añora sus días de jefe de la Cámara de Diputados y puede irrumpir como un ordenador de la disputa que viene. Su nombre circuló en estos días como posible jefe del Consejo del PJ nacional.
Arbitraje
El dato dice mucho. Ceder el mando del partido a Scioli, Urribarri o Capitanich implica darle un plus por sobre los demás en el pulseo por la sucesión 2015. Entronizar a Fellner sería delegar el manejo del PJ en un tercero, en cierto modo neutral.
Ese don, en medio de la germinal batalla entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde en 2004, lo convirtió en jefe del PJ nacional como figura de consenso, en el Congreso de Parque Norte donde se trenzaron Cristina de Kirchner y «Chiche» Duhalde. Por entonces, Fellner renunció a los 3 días ante un pedido de Kirchner.
No es casual, aunque varias veces se armó y suspendió una cumbre de Gestar en Jujuy, que la cita del PJ del 21 de noviembre sea en la provincia que gobierna Fellner.
La alternativa Fellner como árbitro y garante tiene efectos colaterales: uno de ellos es la posibilidad cierta de que Scioli -que hoy preside el PJ nacional y aspira a ese cargo- se repliegue a comandar el PJ bonaerense.
El criterio de que ningún presidenciable tenga ventajas sobre sus pares, como presidir el peronismo, se extiende a otro segmentos. En particular al gabinete cristinista. Las hipótesis sobre el desembarco de Urribarri y/o Capitanich en el equipo de Gobierno de la Presidente, sería un mensaje inequívoco de Cristina de Kirchner sobre sus preferencias en la disputa por su sucesión.
Scioli, Alperovich y, entre otros, Juan Manuel Urtubey -el salteño, a diferencia de sus pares, puede ir por un tercer mandato- pueden interpretar como un destrato que Cristina ubique al frente del Gobierno a un competidor suyo.
En paralelo, en el PJ toma fuerza la idea de una reforma a las PASO para que las fórmulas -presidenciales y de gobernador que compitan en las primarias
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