La empresa brasileña La Violetera es una de las principales compradoras de aceitunas en La Rioja.
Desde 1928, la empresa es referencia en la comercialización de frutas secas, aceites, aceitunas, conservas y otros ítems de orígenes variados para todo Brasil
Con sede en la ciudad Industrial de Curitiba, La Violetera invierte constantemente en la busqueda de nuevos productos, en la modernización de equipos y en el mantenimiento de una excelente relación, tanto con sus clientes, sus proveedores, como con su consumidor final.
Los productos están presentes de norte a sur del país, lo que muestra la fuerza de esta marca, que respeta a sus asociados de negocios para poder atender a sus clientes con el cariño y la dedicación que ellos merecen.
La historia
Una muchacha que canta en la puerta de un teatro para encantar a los espectadores y así vender su violetas. Ése es el enredo de la película La Violetera, una producción de 1958.
Tan encantadora como la vendedora de violetas es la historia de una empresa que, desde 1928, trae los mejores productos de todo el mundo a la mesa de los brasileños. Esta fecha marca el inicio de todo, y nace entonces la Emperatriz de las Frutas, por las manos del inmigrante libanés Hassan Mohamed Raad.
Más tarde, con el nombre de Importadora de Frutas Filomena, se vuelve pionera en Brasil en la importación por transporte vial por Uruguaiana. Las frutas venían de Chile, Portugal, España, Francia, Italia, Estados Unidos y Nueva Zelandia.
La empresa creció. Y de la pequeña tienda localizada en la Calle Riachuelo, centro de comercio de la ciudad de Curitiba, se trasladó a la tienda del Mercado Municipal de la capital paranaense, que hasta hoy es el destino de quien busca productos variados y de calidad, en un ambiente agradable y con servicio diferenciado.
En la década de 70 la empresa recibe el nombre La Violetera, en referencia a la película de 1958. Con el cambio del nombre, ocurre la primera gran reformulación de la marca.
Aumenta la gama de productos importados para distribución: conservas, cereales, frutas secas, ajo, jaleas y aceites pasan a formar parte de La Violetera.
Es también en este período que la fábrica se instala en la Ciudad Industrial de Curitiba (CIC), donde permanece hasta los días de hoy.
Acompañando la evolución del mercado, La Violetera preserva su tradición, pero se mantiene siempre actualizada con relación a las tendencias y necesidades de sus consumidores. Pruebas de eso son las constantes evoluciones en su línea de productos y la actualización de su logomarca y de la española, su gran icono.




