La diputada responsabilizó al Gobernador por el clima de tensión que generó el desalojo en las escuelas, y pidió discutir aumento con números “reales” en la mano. “La Provincia recibió más recursos por coparticipación que el año pasado, Beder no tiene excusas”, sentenció.
Inés Brizuela y Doria respaldó la lucha docente, y repudió el uso de violencia en Chilecito, donde este domingo la Policía desalojó por la fuerza las escuelas tomadas por la comunidad. “El clima social es muy tenso, y el malhumor crece”, alertó.
Luego pidió “urgente llamado al diálogo, con los números en la mano sobre los recursos recibidos en concepto de coparticipación, y un redireccionamiento de la inversión”. Reveló que en el primer trimestre del año, La Rioja ya recibió un 28,15 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado.
Citando números oficiales del gasto público en la Provincia, la legisladora provincial explicó que solo el 26 por ciento se destina a educación, mientras el 56 es para gasto social, “o sea dádiva, asistencialismo mediocre, herramientas que usan para tener a la gente como rehén y amenazar con quitarles los planes o beneficios si protestan, como sucedió en Nonogasta”.
Diálogo
La legisladora provincial aseguró que el gobernador Luis Beder Herrera “le huye al diálogo y hace oídos sordos a los legítimos reclamos por salario digno y calidad educativa, se encierra cual avestruz en su finca, y mete la cabeza en la adulación de sus funcionarios”.
Luego insistió en que la única manera de superar conflictos es a través del diálogo. “Con un gobernador sentado en la caja, mintiendo que no tiene plata, entendiendo que cada aumento que da es una «generosa concesión» de su parte, no es posible encontrar ninguna salida”, criticó.
Concluyendo, le habló a Beder Herrera “debe entender, de una vez por todas, que la inflación se come el salario de los trabajadores riojanos, y hay necesidades básicas insatisfechas en nuestra comunidad, a las cuales debe darles prioridad; en lugar de destinar millones para las SAPEM atadas con alambre, monumentos a la corrupción, o a la construcción de estadios faraónicos como el superdomo que están muy lejos de la realidad social”.





