Se trata de 20 millones de pesos que el Gobierno provincial había anunciado en febrero que destinaría para restaurar la Iglesia Catedral. En una carta enviada al gobernador Beder Herrera, el obispo de La Rioja, Marcelo Colombo le comunicó que declina la utilización de esos fondos y pide, en cambio, se usen para construir el nuevo edificio del Profesorado Castro Barros.
“Hemos seguido con preocupación la prolongada protesta de los estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente “Pedro Ignacio de Castro Barros” en su reclamo de una Sede para su institución. Las escenas de desalojo ordenadas judicialmente nos provocan una gran congoja y nos hacen temer por los jóvenes y docentes afectados”, se lee en la misiva. “No desconocemos la escasez de recursos económicos para afrontarlas así como la situación económica general que aqueja a diversos sectores de la población”, continúa. Por esa razón se resignan esos fondos, destinados por el Gobierno provincial cuando estaba a cargo del Obispado, Roberto Rodriguez, para la restauración del principal templo católico riojano. Colombo entiende que tal obra no es una prioridad en este momento, y que quizás pueda concluirse más adelante “con la contribución voluntaria de la población”. Pero subraya que “no nos parece lo más importante hoy”, ya que existen otras problemáticas, como la del Profesorado, que requieren toda la atención.
Asimismo, como la construcción del nuevo edificio llevará tiempo, Colombo ofrece también las aulas del Colegio Pio XX nivel primario, en el horario vespertino, para que allí se dicten clases hasta que se finalicen las obras.
“Conflicto no puede ser ignorado”
Y el obispo concluye aludiendo a una carta del Papa Francisco, “La alegría del Evangelio (nn. 226-228)”, donde se destaca que “el conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido”. “De este modo, se hace posible desarrollar una comunión en las diferencias, que sólo pueden facilitar esas grandes personas que se animan a ir más allá de la superficie conflictiva y miran a los demás en su dignidad más profunda. Por eso hace falta postular un principio que es indispensable para construir la amistad social: la unidad es superior al conflicto. La solidaridad, entendida en su sentido más hondo y desafiante, se convierte así en un modo de hacer la historia, en un ámbito viviente donde los conflictos, las tensiones y los opuestos pueden alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida”, finaliza.
La carta del Obispo al Gobernardor:




