Hasta ahora, una decena de provincias adelantaría las elecciones, ya sea por táctica o porque se apegará a lo que indica la normativa local. El almanaque que se empieza a dibujar atrae más la atención de los presidenciables, en punteo permanente del mapa del país, que de la propia Casa Rosada, que para la última batalla parlamentaria presionó para unificar el cronograma.
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