Ricardo Quintela ya no es vehemente al tomar decisiones, ya que no se deja influenciar. El ejemplo más claro fue cuando tomó la decisión que su sector no participaría de las elecciones a legisladores provinciales. Dijo que «no» y fue «no».
Para Quintela, el moño a su carrera política sería ser gobernador. Ya estuvo en casi todos los cargos electivos: diputado e intendente.
El jefe comunal volvió de Buenos Aires en donde se hizo un camino para un encuentro con el gobernador Luis Beder Herrera, que no se dio. Allí se reunió con el encuestador Julio Aurelio, en donde coincide que Julio Martínez está posicionado y que el mandatario provincial no tiene candidato: lo mejor es Teresita Madera debido que con la suma de todos sus virtuales socios llegaría a 30 puntos.
Sin unidad del peronismo, Quintela no será candidato. Es decir, que no será el tercero en discordia, como ya ha sucedido en anteriores elecciones.
Hoy están en carrera Eduardo Menem, Martínez, y luego es incógnita. Beder Herrera no puede y Quintela quiere, pero con el PJ por detrás.
Beder Herrera se tomaría unos 10 días de retiro espiritual, tras el golpe mediático por su hijo, y luego le diría a la tropa qué hacer. El bederismo duro pretende reformar la Constitución, a través de una Convención Constituyente. Otros creen que ya no hay tiempo y buscan el mejor acuerdo político para que el peronismo no pierda el poder en el 2015.
Mientras tanto, Quintela acentuará la gestión, tras una nueva reunión con el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Es un agradecido del ministro y uno de sus funcionarios fue agasajado en la noche del jueves con un asado en la casa particular del jefe comunal por el Munitren.
En la intimidad, Quintela sostiene que tiene todo el tiempo para decidir formalmente si será candidato. El tiempo corre en contra del bederismo.
Para el gobierno, modificar la Constitución sería un fuerte desgaste debido que tendría un año cargado de elecciones, más allá de todo el aparato que no funcionó en las elecciones PASO, en donde el bederismo perdió.
De esa forma, Quintela pretende hablar con Beder Herrera bajo el respeto y fundamentalmente, en igualdad de condiciones sin claudicar ninguna bandera que levantó su sector. De no ser así, el quintelismo hará «la gran PASO».





