Luis Beder Herrera piensa en despegarse de las elecciones presidenciales. Es por el simple hecho que el bederismo no tiene candidato presidencial que lo seduzca o mejor dicho existe (Sergio Massa), pero no puede avanzar en ese sentido.
El gobierno se plegó a la candidatura de Daniel Scioli y hasta se habló que el gobernador sería un potencial ministro, aunque los últimos sondeos ponen en serio riesgo esa apetencia.
Desde la Residencia Oficial, Beder Herrera ve que se le cierran los caminos, ya que dentro de la política riojana –en esta nueva vida democrática- se dará un hecho histórico: el final de mandato de quien hace más de 30 años está dentro de la Casa de Gobierno.
Para los nuevos bederistas, ya que muchos estuvieron en otras trincheras, es un duro golpe debido que el buen pasar dejará de serlo, aunque moleste el comentario. Dentro de esas filas, no hay militancia peronista solo actos con gente convocada casi a la fuerza.
Beder Herrera ha sido el dirigente con mayor rechazo en la sociedad riojana y luego se ganó el corazón de los empleados públicos, a través del sistema del pago al día de los salarios y su convencimiento que sus políticas no eran erradas, como las rechazadas SAPEM. Por eso, llegó al 67 por ciento de votos, siendo una oportunidad, que en algunos aspectos desaprovechó al ponerse ciego con la minería y las SAPEM.
Hoy el trabajador público no tiene aspiración porque muchos ya pasaron los 50 años. Otro comentario que duele, pero es una realidad.
Así, el gobernador cumple un ciclo, más allá de los sueños re reeleccionistas debido que no hay nadie prescindible en la vida. Hay que pasar por el barrio Cementerio para darse cuenta.
La política del gobernador ha sido tan personalista que no hay heredero. No hay nadie que podrá llegar a la Gobernación por el dedo de Beder Herrera. Deberá trabajar y convencer a la sociedad riojana que está en condiciones de gobernar una provincia que se ha caracterizado por el discurso que sin la Nación no es nada. Se lo dice a eso, pese que durante la última década La Rioja recibió tantos recursos que durante los últimos 30 años y no es una exageración.
La historia juzgará a donde fueron esos recursos. Hoy en promedio ingresan 600 millones solo de coparticipación y se destinan unos 325 millones para pago de salarios. Lo otro irá vaya saber a dónde.
Ya se dice en la Residencia Oficial que la única salida que hoy tiene Beder Herrera es llamar a Ricardo Quintela para llegar a un acuerdo. El intendente es quien por su historia política debería tener la misma oportunidad que tuvo el actual gobernador. Pero la soberbia de ambos quizás no hará sonar el teléfono.
Beder Herrera necesita de Quintela y en menor medida, el intendente del gobernador porque el capitalino puede confluir en un frente electoral con quienes son antibederistas.
Para el gobernador, avanzar en un proceso electoralista sería golpear con el discurso que usó para desplazar al ex gobernador Ángel Maza. Hoy la realidad indica que el bederismo no tiene candidatos y quienes dicen serlo no pasan los dos dígitos.
Hoy se confirma que ya le sucedió al recordado Edgardo Vergara: desde un medio de comunicación no se llega a un cargo electivo (votado por la gente). No hay millones que alcancen, solo se llega con ideales y fundamentalmente, siendo de raza política y no aventureros de negocios privados en la política.





