Algún dirigente del riñón macrista lo denominó «vivir con lo nuestro», al estilo de aquel plan que el economista Aldo Ferrer implementó en los años sesenta.
Cansados de los coqueteos de los gobernadores radicales con el hoy archirrival Sergio Massa, Mauricio Macri y la primera plana de Pro tomaron la decisión: promoverán, de aquí en más, candidatos propios en «todas las provincias que podamos», ofertas al electorado que puedan competir en las cruciales elecciones a gobernador del año próximo sin depender de socios hoy en duda. No se quiere depender de la UCR, como lo definió el congreso partidario reunido anteayer en Paraná.
«Hay radicales que quieren el apoyo de Dios y del diablo. Y quieren que nosotros los ayudemos a llegar a ser gobernadores a cambio de nada», explicó a LA NACION uno de los responsables del armado nacional de Pro con algo de enojo.
La mira está puesta en dos dirigentes de la UCR con los que el acuerdo parecía cercano. El riojano Julio Martínez, hoy principal opositor al gobierno de Luis Beder Herrera, y José Cano, con grandes chances de derrotar al PJ en Tucumán, intentan -según dirigentes macristas- un acuerdo simultáneo con Massa y Macri para ganar las elecciones.
«Seguimos queriendo conversar con ellos. Pero no pueden ir con lo peor del PJ y pedir nuestro apoyo a cambio de nada», agregó la fuente, cercana al grupo que componen Macri; el ministro de gobierno, Emilio Monzó, y el secretario general de gobierno, Marcos Peña.La tirantez explica la velocidad con la que Macri autorizó los diálogos con Ramón Díaz, el ex director técnico de River que ya negocia con Pro una candidatura en La Rioja, como publicó el jueves LA NACION. Y también la decisión de promover, en Tucumán, a Facundo Garretón y a Alberto Colombres Garmendia como postulantes propios.
«Si lo único que se busca es cambiar el apellido del gobernador a partir de 2015, pero manteniendo a los socios que tuvieron [Néstor y Cristina] Kirchner y [José] Alperovich, se está errando muy mal el camino», dijo Garmendia al matutino La Gaceta. Y afirmó que ve «lejos» la posibilidad de un acuerdo con Cano y el massismo local.
En otras provincias, el macrismo también alista a dirigentes alternativos. En Mendoza, donde se enfriaron las negociaciones con el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, Macri dio luz verde para apoyar a un viejo aliado: el demócrata Omar de Marchi. En Salta, y ya concretada la alianza entre Juan Carlos Romero y Alfredo Olmedo (dos ex aliados), se promoverá al emprendedor social Juan Collado, de 39 años.
Y en Jujuy, donde las posibilidades de acordar con Gerardo Morales siempre fueron remotas, se apostará por el médico ginecólogo Jorge Gronda y el dirigente Dago Pubzolu.
Tres provincias, hasta el momento, mantienen fuerte la posibilidad de un acuerdo UCR-Pro. La más importante es Córdoba, basada en el acuerdo de Macri con el diputado radical Oscar Aguad. También Entre Ríos, donde el senador Alfredo De Ángeli (Pro) sigue contando con el apoyo de intendentes radicales, y La Pampa, donde una confluencia entre el radical Francisco Torroba y el diputado Carlos Mac Allister sigue latente. «Pero no sabemos si en Entre Ríos y en La Pampa, la UCR no querrá hacer lo mismo que en otras provincias», se atajan desde las oficinas partidarias de Bolívar 1.
Precavidos, en Pro piensan en tener referentes propios hasta en lugares donde todo se hace cuesta arriba. Hasta Río Gallegos llegó la aliada Patricia Bullrich (UPT), quien comenzó con el armado conjunto en la provincia de Santa Cruz, confirmó la propia diputada a LA NACION. Quien tiene más chances de derrotar allí al PJ es otro radical, el diputado Eduardo Costa, pero en Pro quieren tener algún reaseguro por si las posibilidades de acuerdo naufragan de manera intempestiva.
¿Son candidatos para ganar o simplemente testimoniales? «En algunos lugares tendremos más chances, en otros menos. Pero la idea es estar en todos lados, y en muchos distritos sin acuerdo con nosotros, los radicales perderán la chance de ganar varias provincias», amenazan desde Pro.





