Una vez que terminó el show en la Casa Rosada, arrancó otro en Matheu 130. Anoche, apenas culminó el acto que encabezó Cristina Kirchner, el grueso de gobernadores y funcionarios partió rumbo a la sede del PJ. Allí, junto a otro centenar de miembros del Consejo Nacional, buscó encaminar una reunión formal en la que, como se preveía, hubo un respaldo a la Casa Rosada, en medio de los coletazos por el dólar y la batalla de los holdouts.
En la declaración, supervisada en despachos oficiales, se manifestó «pleno apoyo» a la Presidenta, un repudio a los fondos buitre y se mencionaron «los muchos sueños que quedan por conquistar».
Como telón de fondo, el encuentro se produce cuando la preocupación central de los dirigentes con responsabilidad de gestión es el rumbo de la economía. La inquietud se reforzó con la renuncia de Juan Carlos Fábrega al Banco Central y la incertidumbre sobre el mercado cambiario.
Con los sobresaltos de la administración diaria y las dudas que envuelven el escenario electoral, en el peronismo no logran despegar con una agenda que marque «futuro» -como plantean algunos miembros de la cúpula- y con un plan que se concentre en una oferta competitiva. De hecho, la cumbre de ayer había sido convocada por el presidente del sello, el jujeño Eduardo Fellner, antes de los enroques en el ala económica. «Queríamos hacer una reunión mirando hacia adelante, con un mensaje distinto, pero no quedó otra que hacer una declaración de apoyo al Gobierno», se sinceró ante LA NACION un referente.
Después de la renovación de la cúpula, en mayo, el partido fue perdiendo el nivel de intensidad de sus encuentros y casi no avanzó en su idea de presentar una plataforma común de cara al recambio de poder. Contrasta con la hiperactividad del PJ bonaerense, comandado por Fernando Espinoza, que el sábado reunió a presidenciables, gobernadores y camporistas en Tandil.
Anoche, pasadas las 20, entre los primeros en llegar estuvieron el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y, por supuesto, uno de los apoderados del PJ, Jorge Landau, que lleva históricamente el libro de actas de las reuniones partidarias.
En la mesa central se ubicó la cúpula: Fellner -de saco blanco- y los vicepresidentes Jorge Capitanich, el metalúrgico Antonio Caló, la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich y Eduardo «Wado» De Petro, de La Cámpora. Junto a ellos, como guardianes K, el secretario general José Ottavis y Carlos Zannini, otro de los custodios del sello. Y tres de los presidenciables: Daniel Scioli, Sergio Urribarri y Agustín Rossi.
Faltó, con aviso, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, internado por un cuadro febril que se desató anteanoche, cuando el también presidenciable del PJ estaba de visita en San Juan. Por el auditorio también pasaron los gobernadores José Luis Gioja (San Juan), Francisco Pérez (Mendoza), Gildo Insfrán (Formosa) y Luis Beder Herrera (La Rioja).
Entre las cuestiones formales, ayer se avanzó en la intervención del PJ en Santiago Del Estero.




