El jefe del Ejército, César Milani, que esta semana fue denunciado en la Justicia por otras cuatro muertes durante la dictadura militar que comenzó en 1976, divulgó un comunicado en el que se desvincula de la nueva acusación presentada en los tribunales federales de Tucumán.
Milani, que está acusado por el encubrimiento del crimen del conscripto Alberto Ledo en 1976, quedó en el centro de una nueva presentación ante la Justicia, que sugiere que el jefe castrense podría estar vinculado también con los asesinatos de tres soldados y de un suboficial del Ejército que, ese mismo año, se desempeñaban en la misma compañía que Ledo.
Se trata de los conscriptos Carlos Alberto Fricker, Juan Ángel Toledo Pimentel, Carlos Cajal y del sargento Alberto Lai, quienes, según la denuncia, habrían sido ejecutados por oficiales de Inteligencia Militar del Ejército, entre el 9 y el 17 de mayo de 1976, un mes antes de la desaparición de Ledo, ocurrida el 17 de junio de ese mismo año.
El departamento de Prensa del Ejército negó la denuncia a través de un comunicado enviado a los medios de comunicación: «La falsa atribución de dichos ilícitos, demuestran el carácter temerario de la aseveración, pues no se corresponden de modo alguno con la presencia del jefe del Ejército en el lugar y momento de los hechos. [Milani] no se encontraba presente en la provincia de Tucumán, lugar donde ocurrieron los hechos, ya que se hallaba destinado en la provincia de La Rioja, transitando sus primeros meses de vida profesional y cumpliendo actividades técnicas propias de un jefe de sección de construcciones de una unidad del Arma de Ingenieros. Las víctimas, todas ellas pertenecientes al Ejército Argentino, no revistaban en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja, unidad en la cual prestaba servicios entonces el suscripto, sino que estaban destinadas en distintos elementos u organismos de la ciudad de Tucumán. No ocupó cargos ni desempeñó, por entonces, funciones de inteligencia, como tampoco estuvo bajo las órdenes de ningún comandante de brigada de la provincia de Tucumán, obteniendo recién la aptitud de inteligencia en 1984, ocho años después de sucedidos los hechos que son motivo de la falsa acusación efectuada», expresa el escrito.
Allí también adelanta que responderá penalmente: «La temeridad y falacia de la acusación efectuada, ajena totalmente a su persona, resultará en la articulación de las acciones penales pertinentes que oportunamente el jefe del Ejército llevará adelante».
Por último, dispara contra las publicaciones periodísticas que dan cuenta de las presentaciones judiciales, y asegura que las imputaciones a Milani «recurrentemente reproducidas por ciertos medios de comunicación, sólo tienen por objeto desacreditar la imagen de la máxima autoridad de la Fuerza y, en definitiva, afectar el normal funcionamiento de la Institución en su conjunto».





