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Macri y Sanz creen que luego de los triunfos de Santa Fe y Mendoza «mejoró el clima» para ganar en La Rioja

CCuB9lLWAAAc1-ULa reacción fue veloz y contundente. Horas después de sendos triunfos en las primarias de Mendoza y Santa Fe, la cúpula de la UCR, que encabeza Ernesto Sanz, y Mauricio Macri, de Pro, aceleraron las conversaciones para extender a otras provincias sus acuerdos electorales.

«La ola del cambio no se detiene, y se va a extender a otros rincones del país», dijo Macri anteanoche, cuando la victoria de Miguel del Sel en Santa Fe era un hecho, una frase que repitió ayer en sus reuniones con políticos y entrevistas radiales. «Es cierto que se consolidan espacios (provinciales) que luego van a tener influencia en la elección nacional. [Los triunfos provinciales] van sumando para la batalla final que va a ser por la Presidencia de la Nación», coincidió Sanz desde Mendoza, donde Alfredo Cornejo logró sacar más votos en las primarias que los tres candidatos kirchneristas sumados.

¿Por dónde seguir? Desde el macrismo creen que los resultados de anteanoche «abrieron una puerta» para destrabar acuerdos que hoy se ven difíciles. No sólo Córdoba, donde Macri estará pasado mañana para presentar la fórmula Oscar Aguad (UCR)-Héctor Baldassi (Pro); también se prevén negociaciones en Jujuy, Tucumán, Catamarca y La Rioja, espacios donde el radicalismo oscila entre Macri y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa.

En Jujuy, Macri aún sostiene la candidatura del empresario José Balut, que molesta al radical Gerardo Morales. En Tucumán, el correligionario José Cano (otro de los aliados de Massa) quiere a todos juntos peleando contra el ex ministro de Salud Juan Luis Manzur. Y en La Rioja, el radical Julio Martínez oscila entre el apoyo al ganador de la interna Macri-Sanz-Elisa Carrió con la elección como vice del intendente de Famatina, cercano a Massa.

Optimista, Sanz ve la victoria de Cornejo como una muestra de que la decisión de la convención de Gualeguaychú fue acertada, más allá de que el frente provincial incluyera a Massa como socio menor. De todos modos, en su sector hacen más hincapié y están más interesados en mostrar la «foto de unidad» de anteayer más que en el armado que rodeó a Cornejo. El ganador, sin embargo, dejó en claro que el suyo con Massa fue parte de un «acuerdo provincial», y que para las presidenciales apoya a quien triunfe en la interna común. «Yo tengo mis simpatías partidarias, Ernesto es el candidato del radicalismo, pero la verdad es que tengo respeto por Macri, por lo que ha hecho en la ciudad de Buenos Aires en todo este tiempo», dijo Cornejo, en una frase que alegró al tándem que encabezan Emilio Monzó (ministro de Gobierno) y Marcos Peña (secretario de Gobierno porteño), ambos a cargo del armado nacional de Pro.

De todos modos, el debate interno en el radicalismo parece estar lejos de saldarse de manera definitiva. Morales, candidato de la UCR a la gobernación de Jujuy y cercano al ex intendente de Tigre, y sus dirigentes cercanos interpretan la victoria como una demostración de que «no hay que sepultar la posibilidad de sumar a Massa», sobre todo, porque ven al gobernador bonaerense Daniel Scioli consolidado y creciendo. De todos modos, el punto débil del planteo de los derrotados sigue siendo que Macri y Massa muy difícilmente acepten compartir interna.

Limitaciones

Ayer, Macri dejó en claro (en público y en privado) que no hay posibilidad de una confluencia con el tigrense. «No hicimos todo esto para terminar sumando ministros del gobierno kirchnerista», deslizaron a LA NACION cerca del jefe de gobierno, donde también celebraron encuestas que lo ubicarían «en un escenario real de empate» con Scioli, y lejos de su socio bonaerense de 2013. Carrió, confían en el macrismo, es el reaseguro de que Massa «nunca» formará parte del mismo espacio electoral.

De cara al futuro, en el radicalismo hacen foco en las primarias porteñas del domingo y las generales de Santa Fe y Mendoza, aunque enfrentan escenarios distintos. Mientras en Mendoza (21 de junio) se anotarían otra victoria pura, en la ciudad temen que Martín Lousteau quede tercero detrás de Pro y el kirchnerismo, aunque una victoria de Pro no los alarma.

La tercera socia del tándem, Carrió, dio ayer su explícito apoyo a Lousteau, pero con una salvedad: sólo criticó a Horacio Rodríguez Larreta (nada dijo de Gabriela Michetti) y pidió a los votantes: «Donde vean rulos, voten; donde vean una pelada, no voten», ironizó.

Algo parecido pasa en Santa Fe: los radicales esperan que el 14 de junio, fecha de las elecciones generales, el Frente Progresista encabezado por el socialismo repunte, pero que gane Del Sel refuerza la idea original del frente opositor con Pro.

En Pro confían en que luego de resuelta la interna entre Michetti y Larreta habrá «mucha más energía» puesta en el escenario nacional. No sólo porque habrá una impasse en elecciones de peso para acelerar las conversaciones, sino porque el calendario traerá consigo buenas noticias.

El 17 de mayo se prevé el triunfo de Juan Manuel Urtubey en Salta, sin la presencia de la UCR y con el macrismo derrotado en las internas del frente opositor que encabeza Juan Carlos Romero. Pero una semana después, Macri y Sanz apuestan al triunfo de Aída Ayala en las internas de Chaco y ante el kirchnerismo. Será Chaco el destino de Macri para el viernes y sábado próximos, horas antes de los comicios porteños.

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