El secretario de Tierras fue el impulsor de acercar al intendente al gobernador. Lo hizo, a través de la buena relación con el quintelismo. Ariel Puy Soria no borró los números telefónicos del entorno de Ricardo Quintela para sumarlo a las filas del oficialismo.
Ya había utilizado la misma estrategia en las elecciones, en donde los votos de Teresita Quintela beneficiaron a Javier Tineo para que ingresara como diputado nacional. Luego el actual ministro de Producción pagó el apoyo de la hermana del intendente con pedir licencia y no renunciar a su banca.
Sin embargo, la estrategia del secretario falló, ya que Quintela avisó que no trabajará para que otros se beneficien con los votos del sector.
El jefe comunal tiene 30 por ciento de intención de voto en la Capital, de acuerdo a dos sondeos de opinión y su primera (para no decir única) pretensión es ser candidato a gobernador. Por eso, desechó ser compañero de fórmula de Sergio Casas o una candidatura a diputado nacional, que recién se discute en agosto, a través de acuerdos con los presidenciables (no en la provincia).
Puy Soria reconoció en su cuenta de Twitter que sin Quintela es un suicidio para el peronismo ir a los comicios, a pesar que luego afirmó que el actual vicegobernador gana por más de 20 puntos. Es llamativo ese último mensaje debido a la desesperación del propio gobernador de buscar la unidad de todo el peronismo.
Sobrevuela en el mundo político, que los sectores bederistas y no bederistas, hasta los que comieron en la finca La Seis, podrían vaciar a la fórmula a gobernador y vice que pretende Luis Beder Herrera, y solo defender sus propios proyectos mediante alianzas y acuerdos. Ya lo dicen los propios intendentes y diputados temerosos por el crecimiento del radical Julio Martínez, que sin acelerar su campaña hoy lidera todas las encuestas, oficializada por la senadora Teresita Luna.
Quintela se reunió en dos oportunidades con el gobernador, mientras que Puy Soria lo hacía en forma periódica con el quintelismo. El secretario luego lo informaba al gobernador.
Como le pasó a Beder Herrera con Carlos Menem, que no quiere bajarse de una hipotética candidatura a gobernador, Puy Soria debe enfrentar que el acercamiento y los elogios hacia la figura del intendente tienen el mismo escenario con el ex presidente: Quintela solo quiere ser candidato a gobernador, caso contrario no entorpecerá la estrategia bederista con una candidatura y librará a su sector en las elecciones del 5 de julio.
En otras palabras, el intendente se podría bajar de su candidatura a gobernador, armaría una lista con el propósito de mantener el control de la Intendencia y luego trabajar desde una oficina del Palacio Municipal.
Un triunfo de Julio Martínez sería también un triunfo de Quintela, ya que con Fuerza Cívica mantiene una excelente relación, fortalecida desde las elecciones legislativas. El radical le ofreció integrar la fórmula a gobernador y vice, el obstáculo es Mauricio Macri, ya que debe gobernar hasta diciembre. Sin embargo, el intendente podría ser un buena jefe de Gabinete de una administración de Fuerza Cívica Riojana, sería la pata peronista que le reclamaban a la oposición, para relacionarse con los intendentes y diputados del PJ.
Quintela aprendió que no hipotecará la Municipalidad para ser candidato ni tercero en discordia en las urnas. Si encabeza la fórmula trabajará, caso contrario el quintelismo tendrá una lista corta con el sueño de seguir en el poder en el 2016.



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