La imposición del gobernador por la fórmula del Frente para la Victoria se traduce en gestos: Luis Beder Herrera llevaba a Néstor Bosetti a los actos con Sergio Casas para que se sacaran fotos, con el propósito de instalar la estrategia electoral. Sin embargo, el bederismo a pleno rechazaba la idea del líder del sector, que está en el poder desde la vuelta a la democracia en el país.
Pese a ello, Beder Herrera los invitó a almorzar el jueves, en donde dispuso –sin consenso- que el compañero de fórmula sería el actual ministro de Infraestructura. De esa forma, notificó a través de la prensa a intendentes, diputados y socios del sector.
Así lo sintió el viceintendente Armando Molina que remarcó que se enteró por la prensa sobre la fórmula del bederismo, que busca que el quintelismo los acompañe el primer domingo de julio, más allá de la firma de acuerdos políticos debido que los votos son incontrolables.
Ahora el bederismo enfrenta el duelo de la conformación de la lista que se vio en el anuncio de la fórmula en la Residencia Oficial y no fue menos este sábado en la sede del Partido Justicialista.
Aunque es una lista peronista, acoplada al frente kirchnerista de Cristina, el silencio invadió el primer piso de la Casa de Todos, a raíz que la algarabía justicialista se perdió desde hace años cuando se decidió cerrar las puertas del partido.
Por este motivo, Casas y Bosetti deben sumar a todos los peronistas que fueron excluidos en los últimos años, ya que le será muy difícil enfrentar a la alternativa o a lo nuevo que ofrece la Fuerza Cívica Riojana.
En los anuncios se debe demostrar poder y eso no está, además que tampoco estará Beder Herrera, el viejo estratega, aunque se lo disfrace como el gran impulsor de la fórmula. Ya el gobernador no se encontrará en el cuarto oscuro y su nombre se irá diluyendo como le pasó a Carlos Menem y no irse a lo nacional, como Ángel Maza.
Los rostros son la fotografía del estado de ánimo de las personas y hoy las caras del peronismo transmiten que no han sabido superar las diferencias, pese que hoy son socios en todo, hasta en la derrota.
Nunca pasó en la historia de la política riojana, que el verticalismo peronista no sea respetado, o mejor dicho la imposición, como siempre sucedió dentro del PJ.
Una de las fuerzas más fuertes que tiene el peronismo en la capital, como es el quintelismo anunció en rueda de prensa que pone en duda su apoyo a Casas y Bosetti, éste último que siempre habló a través de otros (medios de comunicación).
Todavía resuena en la Residencia Oficial la frase de Bosetti: «Vengo trabajando desde la Cámara, desde el Ministerio y el que no lo entienda es su problema». De esa forma, todos los riojanos, que son los votantes, son el problema debido que el bederismo aclaró el 8 de julio que quien perdía solo acompañaba. Lo decía para armar alianzas con otros sectores fuertes del peronismo.
La conclusión está en el título: El bederismo tiene que cambiar la cara sino perderá el 5 de julio



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