El pasado sábado 20 se presentaron las listas, reflejando en la postulación de cada uno de los precandidatos, los dos modelos antagónicos económicos, productivos y sociales en disputa. La dirigencia política se posiciona en función a su herencia ideológica.
En un país federal donde la capital de la Argentina y sus referentes adquieren una especial relevancia, incluso para las provincias argentinas, la conformación de las listas para legisladores nacionales en representación de la ciudad de Buenos Aires, constituyen un claro reflejo de la extrema diferencia entre los dos proyectos políticos que se ponen en juego en los próximos comicios.
La coherencia en el armado de las listas del FPV es clara, le ofrece a la ciudadanía candidatos con una trayectoria avalada por años de militancia, gestión y trabajo coordinado en la construcción de un modelo de país inclusivo y previsible.
Mientras nuestro espacio político sigue demostrando su plena convicción en el fortalecimiento y la profundización del rumbo económico y social que tomo el país en el año 2003, encabezando la lista con un referente y militante representativo de los valores centrales del modelo: la defensa inquebrantable de los intereses argentinos ante las presiones de fondos buitres y corporaciones que avalan el juego inescrupuloso del mercado especulativo financiero; el PRO encabeza su lista con Patricia Bullrich: símbolo del ajuste, de la reducción de salarios y jubilaciones, funcional a los buitres externos e internos.
La trayectoria de la candidata del PRO, que acompañó a Carrió en 2007, estuvo marcada por giros ideológicos poco coherentes. Ministra de Trabajo durante el arribo de la Alianza, luego de su paso por el menemismo, saltando luego al armado político en el que acompañó a Ricardo López Murphy para la concreción de Recrear. Hay que recordar que la actual candidata a diputada por el PRO, quien hace pocos meses tomó un papel mediático al menos llamativo en su férrea defensa diaria en el monopolio, del fiscal Nisman, en el contexto de la llamada ley de déficit cero, impulsó y firmó el decreto que estableció la reducción del 13 % a los haberes de los trabajadores estatales y de las jubilaciones. Otro dato importante, durante su gestión el desempleo se elevó del 15 al 25%.
Por el contrario, evidente es la coherencia del kirchenirmso, la línea trazada en el año 2003 con Néstor y luego con Cristina en la defensa y posicionamiento inquebrantable de la no negociación frente a presiones externas, tiene su continuidad en la gestión de Axel Kicillof, y su estrategia de negociar sin miedo para la defensa de la soberanía nacional y el reclamo de autodeterminación en el trazado del sendero de nuestra inserción dentro del orden mundial.
Las políticas que se han implementado en este tiempo están en los antípodas de aquellas que propuso la ortodoxia económica nacional e internacional y que hoy vuelven a apostar ser protagonistas en el lineamiento de la política nacional con sus candidatos del PRO.
La diversidad en la unidad de nuestro espacio político representa las distintas configuraciones de un mismo proyecto político que nos engloba y unifica, es el proyecto y no el personalismo e intereses sectoriales, el que nos aglutina y en columna.
Por ello nuestro apoyo a la unificación del espacio con una lista única nacional y la incorporación de políticos con gestión, con vasto conocimiento de la arena política de sus territorios y de los lineamientos centrales del proyecto nacional que lidera nuestra Presidenta. Estamos seguros que de la mano de los compañeros precandidatos a gobernadores y de los nuevos legisladores que se incorporarán al Congreso de la Nación, garantizaremos nuestro único objetivo: la continuidad de los logros alcanzados.
Por Teresita Luna, senadora, para Parlamentario.com



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