Durante más de una década, el quintelismo hizo lo que quiso en la Capital. Siempre tuvo el apoyo de la gente, pese a una mala gestión, ya que el capitalino con el apoyo equilibraba el poder político en la provincia.
Ángel Maza Gobernador, Ricardo Quintela Intendente y luego Luis Beder Herrera Gobernador, Quintela Intendente. Así transitó 12 años al frente del Palacio Municipal en medio de peleas intestinas y con un acampe incluido en reclamo de la sanción de una ley de coparticipación municipal, y fundamentalmente el respeto de las autonomías municipales.
Eso lo llevó a caminar casi por el mismo sendero de Fuerza Cívica, que le dio aire fresco para que el capitalino no le haga reclamos profundos por las erráticas políticas, especialmente en los servicios públicos, punto clave en la administración de un municipio.
Sin embargo, del día a la noche pasó del odio al amor con el bederismo y fue su carta de defunción. El capitalino lo rechazó en las urnas (salió tercero) en una jugada del propio gobernador que lo llevó a Quintela que definiera su candidatura y por ende, sus candidatos a intendente a vice. Lo hizo a horas del cierre de listas y sin instalación.
Así se esfumaron los sueños del quintelismo de administrar la provincia y de continuar con el manejo de la Intendencia, y menos del Concejo Deliberante. En menos de un mes, el quintelismo pasó de ser actor principal a actor secundario, para no decir de extra de la vida política riojana.
Hoy sintió en carne propia que nada será igual, ya que el intendente electo Alberto Paredes Urquiza anunció que pondrá en estudio los casi 600 puestos políticos en la Municipalidad, es decir toda la jefatura quintelista, con el fin de romper con los privilegios. Sin ellos, no habrá política porque Quintela es tercer candidato a diputado nacional y en caso de lograr la banca, deberá reconstruir su poder desde el Congreso, con dirigentes en la provincia que buscarán cooptar su estructura: ya lo hace Néstor Bosetti.
De esa forma, se apaga el calor quintelista y miembros de la primera línea del municipio empezaron a dialogar con el paredismo y ya lo hacen también con el bosettismo.
Beder Herrera contenta al quintelismo con cartelería para las elecciones PASO, mientras que miembros del gabinete provincial hablan en la Municipalidad para que no se produzca un portazo anticipado del manejo municipal.
Sergio Casas podría sumar a Quintela en su Gabinete, aunque el manejo de los fondos siempre pasará por el gobernador (la famosa lapicera).
El 5 de julio fue un duro golpe para el quintelismo que lo ha desvanecido para trabajar por las PASO y menos por las elecciones de octubre, pese que fue clave el sector político del intendente para que sus votos le sumen a Casas-Bosetti, ya que en Capital hubo un empate técnico con Fuerza Cívica Riojana.






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