No pasaron 15 días de las elecciones, en donde el oficialismo quedó consagrado con los votos del interior, que no se escucha que los próximos cuatro años serán muy intensos.
Es muy simple: Sergio Casas no tiene reelección. El gobernador electo asume a fin de año y toda la dirigencia conoce de antemano que su salida será en el 2019. Por este motivo, los próximos cuatro años serán de posicionamiento de aquellos que buscarán llegar al primer piso de la Casa de las Tejas.
El hombre de San Blas no puede aspirar más allá a un mandato, ya que se lo imposibilita la Constitución provincial. Hay que destacar que ocupa cuatro años de mandato como vicegobernador de Luis Beder Herrera.
Afuera de la Casa de Gobierno están el mismo Beder Herrera, quien se ilusiona con volver en el 2019, como así también Ricardo Quintela que sueña con ser gobernador. Sin embargo, en caso de lograr una banca de diputados nacionales les será muy difícil construir poder, ya que la lapicera estará dentro de los despachos gubernamentales.
Frente a ello, Néstor Bosetti tiene su única oportunidad dentro de cuatro años, ya que por la Constitución –si no se reforma- solo podrá ser gobernador desde el 2019 hasta el 2023.
Casas, un calladito de la política, aunque muy inteligente para estar en los lugares en donde se cocina el poder, es conocedor de toda esta situación política y hace buenas migas con Alberto Paredes Urquiza, quien es el hombre que podría ir a la Gobernación en el 2019, pero por ocho años. Es decir, contar con una reelección constitucional.
El secretario general de la Gobernación e intendente electo ya recibió el mensaje también que no será nada fácil administrar el municipio capitalino. El sector de Quintela le avisó que hasta que se vayan habrá nombramientos y armado de estructuras para contener la inmensa tropa.
Mientras que el miércoles se dará la cumbre Quintela y Paredes Urquiza, en los papeles previos el panorama no es similar a la administración bederista, ya que estará cargada de chicanas políticas y hasta de traiciones.
La caja de resonancia será la Legislatura que no será un obstáculo para Casas sino será para Bosetti, con el fin que no crezca como posible candidato a gobernador; y lo mismo acontecerá en el Concejo Deliberante, en donde tiene todas las de perder Paredes Urquiza, ya que no tiene adeptos de peso. Allí se dio una alianza quintelista-bosettista antes que cambie el gobierno (se vio en la última sesión).





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