Mientras que hay que llegar a diciembre, los sectores de Sergio Casas y Néstor Bosetti pugnan por manejar las carteras del Estado provincial. Al tiempo que hasta el último mes del año, la provincia estará en manos del gobernador Luis Beder Herrera, el bosettismo no se conforma con quedarse sentado en la Legislatura.
Por ello, hace el trabajo político con el propósito de instalarse en algunos ministerios. Hoy la base operativa de Bosetti está en el Ministerio de Infraestructura, sin embargo le será difícil mantenerse en el sillón, ya que es un lugar apetecible por los socios del actual vicegobernador.
Con un Beder Herrera silencio y hasta distante con la pelea de los nuevos integrantes del gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social podría pasar a manos del bosettismo. Quien suena en ese lugar, es el actual concejal Gonzalo Brizuela, un hombre del riñon del ministro.
Aunque recibió el certificado que lo acredita para otro mandato en el Concejo Deliberante, su futuro político se podría dar en reemplazo de la intendenta electa de Chilecito, Silvia Gaitán.
El área social es una caja importante para hacer política, ya que da un contacto diario con los dirigentes y especialmente con la sociedad. Frente a esta situación, el edil podría renunciar o pedir licencia para ir a ese Ministerio, siempre que prosperen las negociaciones entre Casas y Bosetti por el diseño del nuevo gabinete provincial.
Brizuela no iría solo sino también estaría complementado por allegados al intendente Ricardo Quintela, hoy el socio del actual ministro de Infraestructura.




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