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Los feudos K con mayor riesgo democrático

0000143799Formosa, Santa Cruz, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, encabezan las provincias con severas deficiencias electorales e institucionales. El poder abrumador de los señores feudales ligados al oficialismo. La democracia amenazada

El escándalo por las elecciones en Tucumán, con sus idas y vueltas y en espera de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ha marcado el régimen electoral argentino, mostrando  las serias deficiencias del mismo y los feudos K que vulneran la transparencia democrática de nuestro país.

Hasta tan alto punto ha llegado esta situación, que el vicepresidente de la Cámara Nacional Electoral, Alberto Dalla Vía, señaló que hay varias provincias argentinas que «no están capacitadas para hacer elecciones”. En ese sentido, especificó que Formosa, Santa Cruz, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán “son provincias con muy bajo nivel de institucionalidad que culturalmente tienen tendencias feudalistas”.

El caudillismo que han solido demostrar a lo largo de estos años el kirchnerismo en esas provincias, con Gildo Insfrán, Luis Beder Herrera, Gerardo Zamora o José Alperovich, deja en claro cómo el feudalismo sigue siendo algo latente y palpable para la inmensa mayoría de la población.

Peligro inminente

Dalla Vía fue más allá de la cuestión, y destacó que “el propio sistema electoral hace que ganen siempre los mismos. Hay concentración de poder. Hay sistemas electorales para favorecer a quien está en el poder, existiendo así muchas provincias con muy bajo nivel de institucionalidad a nivel de las autoridades electorales locales”.

Las palabras del funcionario público alertando sobre esta situación, cayeron como un mazazo al interior del gobierno, ya que ven cómo desde su propio espacio están poniendo palos en la rueda a su intento de perpetuarse en el poder a través de prácticas a la izquierda de la ley, tal como se pudo observar en el Jardín de la República con la quema de urnas y violentando fuertemente la decisión popular.

De esta manera, se evidencia el poder supremo con el que cuentan gobernadores ligados al oficialismo, que se convierten en virtuales Señores Feudales de sus territorios, yendo a contramano de las reglas republicanas, poniendo en riesgo la calidad institucional y originando una amenaza muy grande para la democracia nacional.

“No hay respeto por la democracia”

Por Dr. Andrés Gil Domínguez (Abogado Constitucionalista. Profesor de Derecho Constitucional de la UBA)
Especial para Hoy

La Argentina ha generado una máscara de democracia formal. No hay un respeto por la democracia desde lo formal, no se respetan a las minorías ni al opositor político o al que piensa diferente, no se busca la alternancia en el poder.

Lo que hace esta baja calidad democrática, es generar una suerte de apariencia democrática que muy lejos está de concretar los grandes trazos que establece la constitución como un piso mínimo del sistema federal.

La clase política a lo largo de todos estos años de democracia no se ha mostrado interesada en solucionar esta cuestión. Siempre se pensó en el cortoplacismo, y nunca ha pensado en soluciones globales que no sólo se apliquen hoy, sino que se apliquen en un futuro y que no redundan en su propio interés.

En una democracia estable las reglas se aplican por igual a todos, ganes o pierdas. Acá se cambian las reglas viendo cómo mantener un sistema para que ganen siempre los que tienen el poder, entonces todo esto produce una baja institucional muy importante.

“Somos un país carente de reglas”

Por Dr. Félix Loñ (Abogado constitucionalista. Profesor Titular de la UNLP)
Especial para Hoy

La Argentina es un país carente de reglas claras y republicanas en quienes nos gobiernan, lo que ha llevado a que se sucedan hechos como los de Tucumán, que representan una grave mancha para la democracia nacional.

En las elecciones que se vienen ahora en octubre seguramente veremos otra vez la falta masiva de boletas de los partidos opositores en todos los colegios y mesas electorales del país, beneficiando de esta manera al oficialismo.

El mayor peligro de fraude electoral se verá no tanto en las elecciones ejecutivas, sino en las legislativas, ya que el kirchnerismo lo que busca en forma desesperada es no abandonar el poder y quieren tener un resultado electoral que a toda costa les permita tener un poder suficiente en el Congreso.

La falta de claridad en las reglas de juego es algo que caracteriza a nuestro país, donde los intereses de aquellos que están en el poder no son reglas generales a las cuales todos se someten y se mantienen en el tiempo, son reglas que se adecúan y cambian según las circunstancias del poder de turno.

“Los argentinos somos poco republicanos”

Por Orlando D’Adamo (Dr. en Psicología. Director del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (COPUB)
Especial para Hoy

Un caso central en la Argentina es la existencia de un partido dominante a nivel nacional. En las provincias esto se exacerba con el control de un solo partido llegando al control de pequeñas castas locales que van manteniendo el poder, donde hay una situación de la cual no se puede salir.

Hay un solo partido que parece que es el único que puede gobernar. No hay sistemas de partidos provinciales y casi todos los empleos son empleos públicos, se da entonces una especie de convivencia clientelar, que es nociva.

En nuestro país no hay una aceitada cultura democrática de la construcción de consensos a la hora de gobernar, lo que resulta lógico en un esquema de partido dominante.

Los argentinos somos poco republicanos, proclives al liderazgo centralizado en una sola persona que suele terminar en comportamientos autoritarios. No tenemos un sistema de partidos y tenemos un modelo de partido dominante. La verdad  que con estos ingredientes, uno puede entender claramente por qué estamos como estamos.

Informe del Diario Hoy de La Plata

 

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