¿Qué rol jugará el cristinismo ortodoxo en un eventual gobierno de Daniel Scioli? ¿Actuarán como comisarios ideológicos y serán los responsables de poner los límites a los cambios que pretenda realizar el gobernador bonaerense? ¿O tendrán un rol secundario y acompañarán al candidato del Frente para la Victoria con las leyes que necesite? Aunque se trata de uno de los interrogantes que se develarán después del 10 de diciembre, en el sciolismo se anticipan y definen el futuro como una relación de «tensión administrada».
Con el repliegue de los funcionarios más cercanos a Cristina Kirchner al Congreso, en el sciolismo apuestan al PJ para blindar la figura de Scioli. «Seguramente no nos votarán todas las leyes que mandemos al Congreso y con eso ustedes [por los medios] se van a entretener», dijo a La Nación uno de los hombres que acompañan a Scioli desde hace más de una década.
El listado de figuras kirchneristas en el Parlamento es algo que genera preocupación. Ahí estará, en caso de que se imponga en las elecciones la fórmula oficialista, Carlos Zannini; pero también ocuparán un escaño el hijo de la Presidenta, Máximo Kirchner, y el ministro de Economía, Axel Kicillof, hoy el funcionario más cercano a la jefa del Estado, entre otros. En total, La Cámpora aspira a tener unos 20 diputados y dos representantes en la Cámara alta.
En encargado de administrar la relación con La Cámpora será el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez. En el sciolismo creen que se mantendrán los actuales interlocutores. Ellos son el secretario general de la Presidencia, Eduardo «Wado» De Pedro, y Kicillof.
«El proyecto que soñó Néstor [Kirchner] en Santa Cruz hace muchísimos años, que llegó con Daniel en la vicepresidencia, tiene como eje a las personas, la dignidad de la persona para pensar todas las políticas», destacó «Wado» De Pedro.
Distinta es la relación con los otros capitanes de la agrupación, como Andrés Larroque y Juan Cabandié, que mantienen un vínculo distante con Scioli. En un escalón intermedio se ubica el titular de Aerolíneas Argentina, Mariano Recalde.
La solución que encontró Scioli, y que reforzará desde el 10 de diciembre si es elegido presidente, es peronizarse. Para eso tendrá un gabinete con varios gobernadores. Hasta el momento serían cinco: Juan Manuel Urtubey -podría ocupar la Cancillería-, Sergio Urribarri (Transporte), Francisco Pérez (Interior), Maurice Closs (Turismo) y Jorge Sapag (Energía). En el sciolismo también aspiran a que los intendentes bonaerenses actúen como un bloque unificado.
Además, el gobernador bonaerense contará con una fuerte presencia de mandatarios provinciales salientes en el Congreso para «neutralizar» al cristinismo. Ahí se apoyará en José Luis Gioja (San Juan), que aspira a presidir el bloque, y Luis Beder Herrera (La Rioja), entre otros, según La Nación.
«Comienza una etapa nueva para nosotros. Llegó la hora de construir poder, si no lo logramos será por impericia nuestra», reconoció un integrante del gabinete provincial. En este momento son justamente los gobernadores los que expresan en público lo que Scioli no puede decir para no herir susceptibilidades. El último ejemplo fue el del salteño, que desde Estados Unidos habló de la necesidad de negociar «rápido» con los fondos buitre y volver a emitir deuda en los mercados internacionales. Eso le valió una fuerte respuesta del Gobierno y generó ruido interno con Scioli.
La tensión entre el kirchnerismo y el sciolismo se mantendrá latente hasta el último día de mandato de la Presidenta. «En estos meses que quedan nos vamos a tener que cuidar del fuego amigo», describió uno de los consejeros de Scioli.
Otro interrogante tiene que ver con el lugar que ocupará Cristina Kirchner tras su salida. Pese a que en público nadie se anima a anticipar esa relación, hay preocupación por lo que pueda provocar la Presidenta, que se irá con un elevada imagen positiva.
Las frases de Estela de Carlotto y Diana Conti, que hablaron de un «gobierno de transición», recalentaron la interna. Las airadas respuestas de Sergio Berni, Diego Bossio, Juan Manuel Abal Medina -tres kirchneristas hoy convertidos al sciolismo- y el ultrasciolista Alberto De Fazio intentaron actuar como un contrapeso, pero lo cierto es que Carlotto y Conti expresaron el sentir de muchos kirchneristas.
Es que, aunque Scioli no termina de aceptarlo, la relación con Cristina Kirchner siempre fue gélida. Quizá quien se lo transmitió de forma más brutal fue el santafecino Omar Perotti a la salida de un acto hace poco más de un mes. Scioli salió contento por el trato que le dispensó la Presidenta y se lo manifestó a Perotti. La respuesta de quien fue candidato a gobernador por Santa Fe no dio margen para dobles interpretaciones: «Daniel, grabátelo, Cristina no te quiere», le dijo.





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