Sergio Casas es el nuevo gobernador de La Rioja desde las elecciones del pasado 5 de julio. Aunque no asumió formalmente, el actual mandatario provincial delegó el mando tras las paupérrimas elecciones para el peronismo, el 25 de octubre.
En esa oportunidad, Luis Beder Herrera perdió como candidato a diputado nacional, pese que logró una banca por la minoría, aunque todavía no tomó la decisión si asumirá. De no hacerlo, la actual diputada nacional Griselda Herrera seguirá en la Cámara Baja.
Por estos días, el vicegobernador se interioriza de las cuestiones del Estado, a través de informes y reuniones con las áreas respectivas, mientras que es una incógnita el nuevo gabinete provincial. La mayoría de los funcionarios de Beder Herrera se esperanzan con seguir en sus cargos, pero nadie lo sabe.
En ese marco, Casas le transmitió al obispo de La Rioja, Monseñor Marcelo Colombo, su parecer con respecto a la carta que había firmado el jefe de la Iglesia católica con respecto al conflicto minero en Famatina, tras la represión policial contra un grupo de asambleístas y referentes opositores, que tuvo gran trascendencia nacional.
El presidente de la Legislatura –a cargo virtualmente de la Gobernación- aceptó la preocupación de Colombo que “sin licencia social” no puede haber minería en la provincia y sorprendió hasta al propio Beder Herrera: “El Famatina no se toca”.
El hombre de San Blas de los Sauces, la tierra también del ex gobernador Ángel Maza, dio por caída la concesión minera a la empresa salteña Midais, con el propósito que regrese la paz social en el departamento del actual gobernador y fundamentalmente, enviar un mensaje a la comunidad que la nueva administración leyó los últimos resultados electorales.
La decisión personal de Casas golpeó en el corazón de la administración bederista, que buscó por todos los caminos abrir la política minera en el departamento Famatina y hasta ahora eso no sucedió, ya que las asambleas expulsaron cuatro empresas mineras multinacionales de ese sector de la provincia.
De esa forma, el actual vicegobernador trazó el camino por el cual transitará su gobierno, que tiene fecha de inicio y final, ya que no puede aspirar a un nuevo mandato porque se lo prohíbe la constitución provincial.
Obviamente, los asambleístas dudan que todo se base en una concordia con Famatina, ya que no desconocen que el peronismo debe afrontar otro proceso electoral, como será el balotaje con el golpeado Daniel Scioli, representante del kirchnerismo.
Por este motivo, toman en pinza que el gobernador electo haya levantado las bandera de “El Famatina no se toca” debido que el actual mandatario –oriundo de esa tierra- había dicho lo mismo cuando derrocó a Maza y luego se transformó en prominero.





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