Golpeados. Aturdidos. En el llano, lo peor que le puede pasar a un peronista. Al día siguiente de la derrota electoral, los principales dirigente del PJ estaban todavía tratando de digerir el golpe y comenzando a pensar en el futuro. Dos instancias que se avizoran como los escenarios de las primeras batallas son la pelea por la presidencia del bloque de Diputados nacionales y, ya entrado 2016, la conducción del Partido Justicialista.
Según Clarín, este miércoles, Daniel Scioli realizará un encuentro con los gobernadores y dirigentes de primera línea del peronismo para agradecer por el apoyo en la campaña y comprometerse a trabajar en la reconstrucción del partido. Y haría otro similar con los intendentes bonaerenses. Algo de eso le pidió el lunes la propia Presidenta.
“Con todo lo malo de la derrota, el resultado terminó siendo mejor que el esperado y eso obliga a (Mauricio) Macri a negociar”, evaluaba el lunes un operador peronista, que le veía a Scioli espalda para lo que viene. “Dependerá de él”, acotó.
El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, que termina su mandato el 10 de diciembre, lamentó que el oficialismo se haya dejado “arrebatar las banderas del cambio”. “El pueblo argentino creyó que el cambio estaba del otro lado”, dijo en declaraciones a radio Vorterix. Asumió que ahora viene el tiempo de la “autocrítica”, que “el papel de opositor en la democracia es muy importante” y que están dispuestos a “asumirlo con toda responsabilidad”. Además, a le abrió la puerta de regreso a Sergio Massa al PJ (“siempre hay espacio”), pero le advirtió: “Todo el que quiera venir por un peronismo de la derrota a intentar conducir, ahí no hay espacio. El tiempo que se viene es de mucho diálogo interno y de buscar consensos”.
Gioja será uno de los gobernadores que desembarcará en la Cámara de Diputados, junto al riojano Luis Beder Herrera y el misionero Maurice Closs. El sanjuanino respetado por sus pares y sin mayores aspiraciones personales futuras, es alentado por algunos pesos pesados para la conducción del bloque, un cargo para el que deberá competir con La Cámpora, que impulsa a Eduardo “Wado” de Pedro. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que será legislador porteño desde diciembre, propuso “reorganizarnos y volver a la resistencia”.
Closs, que sin ser peronista actuó en los últimos años en tándem permanente con los gobernadores del PJ alineados a la Casa Rosada, adjudicó la derrota del oficialismo a la situación del campo, y afirmó que si hubiera habido “algún gesto” hacia ese sector, “el resultado habría sido distinto”.
“La pampa húmeda, en los últimos años, con el tipo de cambio, con el valor internacional de la soja y con las retenciones, estaba entrando en una bronca contra nosotros que fue determinante”, dijo Closs.
En el PJ bonaerense, los intendentes jóvenes del FpV que llegaron al poder desplazando a los viejos caciques ya preparan para la semana próxima una reunión para dar a luz una “mini-liga” que les sirva de base de poder para negociar con la próxima gobernadora, María Eugenia Vidal.



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