El gobernador Sergio Casas encabezó en la noche del jueves un encuentro por el Día del Periodista en la Residencia Oficial.
Casas llegó a la reunión, tras los avatares internos del gobierno y por eso, la expectativa sobre lo que podía decir y hacer: realizó lo de siempre, hasta bailó.
La noche dejó un fuerte mensaje especialmente a su vicegobernador, Néstor Bosett: Adriana Olima no se toca, como el Famatina (Casas no quiere que se discuta sobre la explotación minera en ese departamento, ya que le genera problemas externos que él no los impulsó).
La diputada por Famatina es la actual vicepresidenta primera de la Legislatura y fue denunciada por usurpación de cargo por parte de Bosetti. Pero la justicia rechazó la presentación del ex ministro de Infraestructura en el gobierno de Luis Beder Herrera.
El titular del Palacio Legislativo se quejó públicamente que su cargo es solo un cartel, ya que no tiene poder de ninguna decisión, posteriormente de la pelea con el bloque de diputados Justicialista, que preside Marcelo Del Moral.
El bloque le quitó el manejo interno, fundamentalmente sobre los recursos que se distribuyen dentro de la Cámara de Diputados.
Bosetti en sus clásicas reacciones, dijo este jueves en Radio La Red que hay un quiebre con Casas y éste ni lerdo ni perezoso llegó al ágape con la prensa junto a Olima, la denuncia por el vicegobernador (la seguirá en otros estrados judiciales).

Así el vicegobernador hizo explotar todas las relaciones internas con el peronismo, al pelearse con el bloque y ahora con Casas, el hombre que tomó la decisión de fortalecer su gobierno lejos de Luis Beder Herrera.
Bosetti hizo un acercamiento con Cambiemos en la figura del senador nacional Julio Martínez y luego con el intendente Alberto Paredes Urquiza, ese mismo que lo criticaba antes. De esa forma, terminó peleado con el PJ y de amistad con Cambiemos y los socios de Mauricio Macri.
Fotos: Adrián Molina (@AdrianM1980 )






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