Luis Beder Herrera se transformó en un mera observador de los pasos que da el Gobierno de La Rioja. El ex gobernador se recluyó en su hogar -con salidas esporádicas- y salió airoso del debate por la despenalización del aborto.
El famatinense fue el único diputado nacional por La Rioja que avaló el proyecto, que hoy tiene media sanción. Cambió su voto -lo haría en contra- tras escuchar a los jóvenes, según dijo el legislador nacional y presidente del Consejo Provincial del Partido Justicialista.
Lo que está convencido es que el gobierno de Sergio Casas «está entregando en bandeja» el poder provincial al senador nacional Julio Martínez, candidato a gobernador por Cambiemos.
Hasta ahora el dueño de la Finca La Seis no movió ninguna ficha política, al recibir mensajes del bloque de diputados Justicialistas, previo y después que el vicegobernador Néstor Bosetti levantó la sesión ordinaria del jueves.
El bederismo explica que el acercamiento con Martínez en el plano institucional y especialmente en lo político con el intendente Alberto Paredes Urquiza producirá una estampida de dirigentes que habitualmente ingresan a la Casa de Gobierno.
El radical tiene las ambiciones propias de llegar a la Gobernación, aunque hoy no tiene estructura propia en una provincia particular.
Paredes Urquiza es el mismo que denostó al peronismo en la mejor época de Mauricio Macri. Hoy el Presidente no sabe que pasará con su gobierno, ya que la situación económica es preocupante para todos.
Casas avanzó directamente con las políticas creadas por Beder Herrera, como las SAPEM, y además presionó por la salida de Ricardo Guerra del Ministerio de Hacienda; al tiempo que mira el Banco Rioja y otras áreas de poder bederista.
El ex gobernador aseguró que no será candidato y que se está retirando, sin embargo le dice a quien habla con él: «el casismo cada día hace gobierno a Martínez».






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