Una UCR sin ambición de poder y con cargos hasta el 2023 en el Senado

Siempre el radicalismo estuvo cómodo en el lugar que ocupó desde el regreso a la democracia. Sus aspiraciones se centraron en cubrir cargos legislativos, especialmente en Buenos Aires, y dejar huerfanos a la dirigencia local. Sombran casos y ejemplos.

El peronismo se dio cuenta hace tiempo que la UCR solo se preocupa por las elecciones a senadores y diputados nacionales, ya que cuando se pelea por el territorio provincial busca de socios a los peronistas peleados de turno.

El 2019 será un año electoral con el condimento de la posibilidad cierta que el gobernador Sergio Casas sea finalmente el candidato del peronismo, ya que la Legislatura camina a sancionar una enmienda constitucional, que debe ser rechazada por casi 100.000 votos en pleno verano.

Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria han sido la sociedad justa (una virtual SAPEM) para el radicalismo atomizado y burocratizado, ya que su discurso se basa en la destrucción del contrincante, a través de denuncias mediáticas que pasan al olvido, como las ONG´s, cuya causa si avanzaría se quedaría el radicalismo sin prensa gratis (a buen entendedor pocas palabras).

Si no es Martínez es Brizuela y Doria para encabezar alguna lista de la UCR, hoy en sociedad con el PRO, y ayer con otros sectores disidentes del peronismo en Fuerza Cívica Riojana.

Desde hace un año se desmoronó la figura de la dirigencia radical ante la sociedad, que hasta el 2016 se la veía dentro de Casa de Gobierno.

Un radicalismo de oficina sin el armado de una estructura seria de poder con intendentes, diputados y dirigencia con territorio lleva a esto: lamentarse de la jugada peronista por las redes sociales.

El silencio de la sociedad no es solo para el oficialismo gobernante sino también para esa oposición representativa de la Nación que ha sido malas noticias para los argentinos y por ende, para los riojanos.

Ayer fueron unos peronistas y hoy otros con Alberto Paredes Urquiza para que la dupla Martínez-Brizuela y Doria no pierdan la cuota de representividad en una comunidad que le dio los avales para avanzar y todo quedó en la nada.

Hoy se inicia la discusión por el nuevo mandato a gobernador -que será desde el 2019 hasta el 2023- el mismo año que terminan su gestión en el Senado Martínez y Brizuela y Doria.

Es decir, que sus proyectos están garantizados, ya que los senadores son elegidos por seis años, como Carlos Menem.

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La enmienda constitucional no es ilegal, ya que está establecida en la Carta Magna. Se puede discutir si es el momento. Pero el fondo es que el radicalismo se queda sin argumento, ya que trató al peronismo de violador de la Constitución.

El justicialismo aceptó que el artículo 120 no permitía otro mandato y por eso, usó una herramienta constitucional que tiene dos pasos: consulta popular y luego las elecciones, donde los riojanos deben apoyar o no a Casas ante un radicalismo sin ambición de poder y con cargos garantizados hasta el 2023.

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