Rosendo Velarte, el tirador que dice adiós con una cosecha récord de medallas

Más de treinta años le dedicó Rosendo Velarte al tiro. Comenzó a practicarlo cuando tenía 12 y a fines de noviembre, con 47 sobre sus espaldas, anunció su retiro. Nacido en Buenos Aires, pero radicado hace muchísimo tiempo en La Rioja, fue y seguirá siendo un referente del deporte de alto rendimiento en Argentina.

Olímpico en Atlanta 1996 y en Atenas 2004, campeón panamericano en Santo Domingo 2003, ganador de 17 oros y cinco platas en los Juegos Sudamericanos -máximo medallista en la historia de la competencia- y múltiple campeón argentino, sabe que dejó la vara bien alta, pero siente que su deporte tiene muchas chances de seguir creciendo.

“Va a ser difícil superar lo que yo logré, porque ganar una medalla no es fácil, pero con trabajo se puede lograr. El tema es mantenerse ganando durante 30 años. Para eso hace falta mucha constancia”, reflexiona, sin perder la humildad, en charla con Clarín.

-¿Cómo dejás al tiro argentino?

-En un muy buen momento. Hay muchos chicos jóvenes, como Fernanda Russo y Facundo Firmapaz, que están tirando muy bien, han conseguido grandes resultados en juveniles y están a las puertas de lograr algo realmente importante. Además, se está haciendo un trabajo muy bueno desde la Federación Argentina de Tiro con el checo Lubos Opelka, un gran entrenador que viene seguido al país a trabajar con los chicos. Está dando muy buenos resultados. Creo que el tiro va a seguir dándole alegrías a la Argentina.

-En 30 años de carrera seguramente te tocó vivir muchos cambios en el deporte. ¿Cuáles son los que más recordás?

-A nivel mundial, el tiro evolucionó muchísimo. Cuando yo arranqué, era todo mucho más romántico. Se hacía a pulmón. Alrededor de los ’90 se empezó a profesionalizar y hubo también cambios tecnológicos. Con eso se levantó mucho el nivel y los rendimientos. Y a los que vivíamos en Argentina, que seguíamos siendo amateurs, cada vez nos costaba más alcanzar a los tiradores mundiales.

-En los últimos años esa brecha pareció achicarse. ¿Por qué?

-Por el aporte del ENARD, que trajo una estabilidad económica y de planificación de competencias y viajes que no había antes. Durante muchos años, nosotros teníamos que poner plata de nuestros bolsillos para viajar. Y muchas veces no se podía viajar a las competencias que se habían planificado por falta de fondos. Con el ENARD eso ya no pasa.

Motivado por su papá, Velarte comenzó a tirar a los 12 años en el Centro de Caza Tiro y Pesca de Esteban Echeverría y no paró más, excepto por unos tres años sabáticos que se tomó entre 2007 y 2010 para recargar energías. Y su arma fue siempre la misma, el rifle de aire, en sus tres especialidades: 10 metros, tendido y tres posiciones.

“Estoy cansado, bastante saturado”, dice para explicar la decisión de su retiro. Y enseguida completa su explicación: “Hubo muchas cosas por las que sentí que éste era el momento de parar. En febrero falleció mi papá y eso me golpeó mucho. Hubo también algunas actitudes de la Federación hacia mí que pienso que no merecía. Y además en el último tiempo no me sentía tan frustrado cuando no ganaba y eso era un síntoma de que algo pasaba”.

Claro que además esas razones hay otra bien económica: su trabajo. “Tengo una tienda de fotografía con mi mujer Jackie desde hace 20 años, que es lo que me da de comer, y debo dedicarle mucho tiempo”, explica.

-Si mirás para atrás, ¿cuál es el momento más imborrable de tu carrera?

-Las participaciones en los Juegos Olímpicos fueron muy importantes. Y algunas actuaciones en los Odesur, también. Pero el oro panamericano en Santo Domingo es algo que me da mucha satisfacción. Estaba en un momento bárbaro, pero tenía mucha presión. Y hasta hoy, ningún argentino volvió a ganar una dorada en Panamericanos.

-¿Te quedó alguna una cuenta pendiente?

-Me hubiera encantando competir en Río de Janeiro 2016, porque ese fue el momento en el que sentí que estaba más cerca del nivel para ganar una medalla. En el Preolímpico, tres meses antes de los Juegos, logré el record mundial (acertó 60 centros en 60 disparos) y gané la competencia. Pero no estaba clasificado para los Juegos. La Federación intentó gestionar una invitación, pero no lo logaron. Fue una lástima.

-¿No extrañás la competencia?

-No, hoy estoy bien. Sé que podría haber seguido ganando cosas, pero fue el momento justo para dejar. Y también sé que algún día de golpe me voy a dar cuenta que me está faltando algo, así que voy a tener que buscar algo para hacer. Podría ser entrenador, pero si me llega una propuesta que me atraiga desde lo profesional y económico.