Ni Macri ni Cristina ganaron en las elecciones provinciales; la tercera vía como opción

El ex gobernador Luis Beder Herrera apura al peronismo riojano para que se pronuncie a favor de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mientras que el senador nacional de Cambiemos, Julio Martínez, debe levantar las banderas del jefe de Estado, Mauricio Macri.

El justicialismo -alineado al gobernador Sergio Casas- hace oídos sordos al pedido de Beder Herrera, ya que el Gobierno de La Rioja está dentro de la estructura del Peronismo Federal, que se ha transformado en una tercera alternativa en el país para salir de la grieta entre macristas y kirchneristas.

Hasta ahora, las elecciones en las provincias le dan la razón a los gobernadores que se alejaron de la puja entre Macri y Cristina para provincializar sus jugadas electorales.

Los mandatarios provinciales consultores permanentes de sondeos observan que casi un 40% de los encuestados no quiere saber nada sobre el actual presidente ni de la ex jefa de Estado. La grieta rebalsó el vaso de ese sector de la sociedad.

Sergio Uñac (San Juan), Arabela Carreras (Río Negro) y Mariano Arcioni (Chubut) han salido airosos de sus contiendas electorales. En Neuquén y La Pampa se impusieron expresiones locales no alineadas ni con Cambiemos ni con el kirchnerismo.

En lo que va del año, las contiendas celebradas en las provincias introducen dosis de incertidumbre en las estrategias de los dos espacios más convocantes a nivel nacional. Si bien debe recordarse que cada campaña es diferente, todas son importantes, y por ahora ni Cambiemos ni el kirchnerismo hicieron pie en las contiendas provinciales.

Quien entendió sobre la tercera vía es la ministra de Salud, Judit Díaz Bazán, que ha sido consultada por el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, sobre un plan de salud coordinado con otros referentes de las provincias aglutinadas en el Peronismo Federal (alternativo y dialoguista).

Casas sigue el camino de los demás mandatarios provinciales justicialistas afuera de la grieta y en la construcción de otra oferta electoral nacional por encima de Macri y Cristina, como lo reclama casi el 40% de los argentinos.