Mendoza advierte sobre la olivicultura, otra economía regional en crisis

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Desde el sector olivícola se sumaron a los reclamos que vienen realizando representantes de diferentes economías regionales de Mendoza por la grave situación que atraviesan y pidieron políticas que incentiven la producción ante la pérdida de áreas productivas.

La caída en la rentabilidad en el sector, los altos costos y el avance del mercado inmobiliario ha provocado que cada año se reduzca la cantidad de hectáreas con plantaciones de olivos en el territorio provincial. A esto se suman las inclemencias del tiempo que pueden provocar grandes daños en los cultivos y afectar la cosecha.

Desde los ’90 a esta parte, los productores mendocinos observaron con preocupación cómo la provincia quedaba relegada al cuarto lugar en el ranking nacional tras Catamarca, San Juan y La Rioja luego de ser líder en la región. Ahora, además, debe enfrentarse a la expansión de esta actividad en Neuquén, Salta y San Luis.

En 2012, el INTA estimó que Argentina cuenta con una superficie cultivada con olivo de 90 mil hectáreas. De esta torta, Mendoza solo representa el 17% aunque según la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen) apenas quedan poco más de 13 mil.

Maipú y Luján son los departamentos donde mayor concentración de fincas dedicadas a esta actividad tienen pero los empredimientos residenciales fueron acabando con el negocio. “No hay políticas serías de ordenamiento territorial”, se quejó Mario Bustos Carra, gerente de Asolmen, quien ya descartó que en este 2019 la situación se revierta.

“Si bien todavía no están los números finales, será una cosecha más baja de lo que se esperaba. Aunque la calidad es muy buena, la cantidad ha seguido la tendencia que se dio en todo el país, que es a la baja”, señaló Bustos Carra.

Durante este periodo, fueron dos los motivos que explicarían este descenso. Por una lado, los fuertes vientos que afectaron la floración. Por el otro, el descuido de los cultivos.

“El olivo tiene una cualidad que se llama vesería y provoca que algunos años el árbol produzca muy bien y, en otros, la cosecha sea muy poca. Esto se mitiga con la poda y la fertilización”, explicó el empresario. Sin embargo señaló que el valor del dólar ha impactado con fuerza en los precios de varios productos que se utilizan para incrementar la producción de los olivos.

Además indicó que la falta de rentabilidad ha provocado un descenso en el laboreo. De esta forma los productores intentan reducir costos de trabajos pero que luego se traduce en una disminución de la cosecha.

“A su vez, se puede fácilmente verificar que la erradicación de olivos en Mendoza también se da en la mayoría de los cultivos. Donde antes había producción ahora hay barrios privados. Eso es por la falta de apoyo a las economías regionales que tanto hemos reclamado y que no hemos tenido respuestas”, aseguró Bustos Carra, quien además denunció la ausencia en “planificación y ordenamiento territorial”.

“Necesitamos leyes que nos protejan. Mendoza es una zona desértica y las áreas cultivadas son muy pequeñas en relación al territorio por cuestiones climáticas. Entonces si no se hace algo para que las tierras buenas se sigan dedicando al cultivo, mientras que las de menor calidad se destinen al mercado inmobiliario, vamos a seguir teniendo los problemas a los que nos estamos enfrentando”, dijo.

Por otra parte, el sector no es ajeno a las últimas medidas que se implementaron en 2018 a la exportación, cuando en agosto se dispuso la reducción a la tercera parte de los reintegros sobre las exportaciones, y la suspensión transitoria de la rebaja de las retenciones para el complejo aceitero y subproductos de la soja.

En Mendoza, el 60% de las aceitunas se destina para conserva y el 40% restante es aceitero. El principal destino para la primera es Brasil, mientras que el aceite se transporta a Estados Unidos, Chile y Brasil.

Argentina en el mundo

Argentina es el principal productor y exportador de aceite de oliva de América. En aceitunas de mesa: 5° exportador mundial y 7° productor mundial y en aceite de oliva: 6° exportador mundial y 10° productor mundial.

Si bien desde el Gobierno Nacional celebraron que en 2017, se exportaron U$S 147 millones en aceite de oliva (con un incremento del 148% respecto al 2016), en 2018, la caída superó el 46% en volumen y estuvo cerca del 50% en su valor, según los datos oficiales.