El coqueteo con Beder Herrera dejó en el camino a Madera, Gaitán y Paredes Urquiza: ¿Hubo pase de facturas en el oficialismo?

Luis Beder Herrera salió tercero como candidato a gobernador en los últimos comicios. El diputado nacional no pudo vencer el aparato gubernamental, que muchos años estuvo a su disposición.

Sin embargo, Beder Herrera provocó algo que nunca será reconocido: que sus votos no se vayan al radical Julio Martínez. Si hubiera pasado eso quizás Ricardo Quintela no estaría comprando el traje para asumir la gobernación el próximo 10 de diciembre.

Para ser candidato, Beder Herrera pasó por muchas etapas, ya que fue el primero en lanzarse y por eso, se dieron distintas hipótesis en el armado electoral.

La primera fue, y se mantuvo hasta el final, que la intendenta de Chilecito Silvia Gaitán iba a tener un gesto electoral con él. La chileciteña se reunió en varias oportunidades con el legislador nacional.

Varias veces fue señalada por la administración de Sergio Casas como una bederista encubierta. Ella hacía gestos hacia el casismo, pero nunca confiaron cerca del despacho del gobernador.

Se asoció con la secretaria general de la Gobernación, Griselda Herrera, quien fue candidata a diputada provincial. Fue otro paso para romper esos comentarios interesados.

Mientras eso sucedía, el ministro de Producción, Fernando Rejal, usó todas las armas (financiamiento incluido) para que Rodrigo Brizuela y Doria se quedara con la Intendencia por cuatro años.

La chileciteña no fue la única. La diputada provincial y candidata a intendenta capitalina Teresita Madera pasó por la misma situación. Fue la número dos de Beder Herrera hasta el cierre de las listas.

Madera recibió al ex gobernador en su casa, se comprometió con él para ser su candidata a vicegobernadora y cuando venían a la presentación en el Sindicato de los Camioneros se bajó del auto.

Luego fue candidata a intendenta por Casas y perdió frente a la radical Brizuela y Doria.

Casi la misma fotografía se dio con el intendente Alberto Paredes Urquiza, quien había encabezado distintas marchas contra el poder de Beder Herrera dentro del gobierno de Casas en los primeros dos años de gestión.

Luego el intendente se encerró en su estrategia y fue excluido de la estructura de Julio Martínez para terminar con Beder Herrera.

El único que logró su cometido desde el paredismo fue Felipe Álvarez, hoy diputado nacional electo.

El resultado de Paredes Urquiza fue nefasto: salió tercero en el marco de su reelección en la Capital.

Dentro del casismo, que está en su despedida, no hubo lágrimas por el resultado electoral. Todo lo contrario: fue como un pase de facturas por el coqueteo con Beder Herrera.