Milani expuso su propia pesquisa y dijo que prosiguen las mentiras

Al coimputado César Milani le caben varios títulos. Es, en su condición de ex jefe del Ejército, el ex funcionario público nacional de mayor jerarquía sometido a un juicio en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán (TOF), pero llegó allí por una acusación ligada a la desaparición del soldado Alberto Ledo que se remonta a los primeros meses de la última dictadura.

En ese entonces, Milani era un subteniente de 21 años: eso lo convierte en el militar de menor rango que aquel mismo estrado juzgó en un proceso de lesa humanidad. Milani, que hizo buena parte de su carrera en el sector de Inteligencia, demostró ayer, además, sus habilidades para manejar y exponer información. Durante una declaración de casi tres horas, el acusado presentó su propia investigación del juicio de La Rioja en el que resultó absuelto y dijo que advertía las “mismas mentiras” en el debate de la causa “Ledo”.

Con ayuda de diapositivas, de fotos, de audios, de videos, de una tableta y de un cúmulo de papeles que colocó al costado de la silla, Milani narró las más de 20 contradicciones que, según su criterio, hubo en el proceso de Pedro y Alfredo Olivera, quienes padecieron secuestros y tormentos luego del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

El 9 de agosto, el Tribunal Oral de La Rioja declaró la inocencia del ex militar -se retiró en 2015, en medio de los cuestionamientos que habían generado las denuncias de violaciones de derechos humanos- con los votos de los jueces Julián Falcucci y Jaime Díaz Gavier (el pronunciamiento no está firme). Enrique Lilljedahl falló en disidencia en esa ocasión, e integra, junto a Gabriel Casas y a Carlos Enrique Jiménez Montilla, el TOF que enjuicia a Milani y al ex capitán Esteban Sanguinetti por los crímenes cometidos contra Ledo, quien desapareció en junio de 1976 mientras cumplía la conscripción en Monteros.

Milani preparó su exposición con precisión quirúrgica. De entrada dijo que se veía obligado a referirse a “cuestiones obvias” y a analizar el caso de La Rioja porque algunos de los testigos que habían declarado en su contra en ese proceso, entre ellos la víctima Alfredo Olivera, Verónica Matta y Omar Plutarco Schaller, reiteraron sus versiones en este juicio. Vestido con traje azul oscuro, corbata y un pañuelo en el bolsillo, el acusado se dedicó a contrarrestar las incriminaciones. Se detuvo, en particular, en “los relatos cambiantes” de quienes dijeron reconocerlo por el hecho de que era “alto, rubio y buenmozo” en los años 70. Milani proyectó fotografías de él junto a compañeros del Ejército, y observó que varios tenían una talla parecida y que el casco impedía determinar el color del pelo.

Casi abogado

El juicio comenzó el 10 de octubre, prosigue hoy y ya va terminando. Quizá porque se agota el tiempo para controvertir o poner en duda la imputación, Milani descargó este jueves artillería pesada: no sólo atacó los testimonios riojanos, sino que también declaró su yerno, Gonzalo Javier Salas Molares. Este se presentó como víctima de la dictadura: dijo que había sido “torturado in vitro” (sic) y aseguró que su suegro había modificado sus preconceptos sobre los militares (se informa por separado).

Respecto de la causa “Olivera”, Milani reiteró lo que había dicho en la audiencia inaugural de “Ledo”: que empezó a ser “perseguido” por la Justicia en 2013, cuando Cristina Fernández de Kirchner lo colocó al frente del Ejército. El fiscal federal subrogante ante el TOF, Pablo Camuña, le recordó al imputado que constaba que Olivera lo había mencionado en 1980. “Yo dije que, entre 1985 y 2013, Olivera nunca me inició una acción penal”, afirmó el imputado sin disimular la irritación.

“Puedo pensar muchas cosas, pero jamás insultar como el testigo Olivera, quien dijo a los medios que Inteligencia pagó a los dos jueces de la Nación (que me absolvieron). Podría pensar muchas cosas sobre el tercer juez que falló en contra (Lilljedahl), pero jamás voy a caer en una barbaridad”, reflexionó. Entre sus comentarios, Milani detalló que, además de estudiar Arquitectura, había cursado casi todas las materias de Abogacía, aspecto que llamó la atención del presidente Casas. “¿Qué hizo usted, cuando estaba en el Ejército, para aportar a la verdad de las causas de lesa humanidad?”, le preguntó su abogado, el defensor público Adolfo Bertini. “Muchísimas cosas”, respondió el acusado.

Y afirmó que transformó el área de Inteligencia mediante el reemplazo del personal que venía de la época del golpe y la adaptación de sus funciones a los estándares modernos. “Ordené… elevé al Ministerio de Defensa la lista del personal de Inteligencia del período 1976-1983, que se encontraba en todo el país. Ahí debe haber agentes civiles destacados en Tucumán, que ni el fiscal federal N°1, Carlos Brito, ni ningún otro fiscal se dignó a investigar”, criticó. Previamente, Milani notificó que con esta intervención no agotaba su necesidad de expresarse y anunció que hoy iba a hablar sobre el “tema Ledo”.

Fuente: La Gaceta