Inés Brizuela y Doria y el obispo Dante Braida acordaron trabajar con unión y solidaridad

La intendenta Inés Brizuela y Doria mantuvo un encuentro con el obispo diocesano, Dante Braida; con el fin de dialogar acerca de la realidad política y social de los riojanos; y de la necesidad de reivindicar los valores de la unión y la solidaridad, desde las instituciones del Estado. Como así también de la Fiesta del Tinkunaco, que se avecina y que, por primera vez en la historia, tendrá a una mujer como alcaldesa de la Ciudad de La Rioja.
Acompañada por la secretaria de Gobierno, Teresita Luna, la intendenta de la Capital, Inés Brizuela y Doria, fue recibida por el obispo de La Rioja, Dante Braida. Al respecto, la mandataria expresó que la reunión “fué cálida y amena” y agregó que se intercambiaron visiones sobre la realidad social y política de la provincia y de la Ciudad, “coincidimos en la necesidad de fortalecer desde las instituciones y con acciones y gestos concretos, los valores de la unidad, cordialidad y solidaridad”.
Durante el encuentro, la Jefa Comunal y la secretaria de Gobierno, detallaron los objetivos de la gestión Municipal, fundamentalmente en materia de Justicia Social e Inclusión. En ese marco, Brizuela y Doria mencionó el trabajo que realizó como legisladora, junto a la Pastoral Social, para limitar el funcionamiento de los casinos y alejarlos del centro. Destacó la lucha de Monseñor Angelelli en ese sentido y reforzó la idea de que, el flagelo de la ludopatía afecta principalmente a los más pobres.
Por último, hablaron del Tinkunaco y del verdadero sentido de esa fiesta, que cada año convoca a los vecinos de La Rioja, en torno a la fé, que por primera vez en la historia, tendrá a una mujer como Alcaldesa de la Ciudad.
Por su parte, el obispo Dante Braida coincidió en la necesidad de marcar el camino de la unión y la paz para el pueblo, comprometiéndose a trabajar en la misma línea desde la Iglesia. Asimismo, le manifestó a la Intendenta su respaldo espiritual, a través de la oración, para que tenga la fortaleza y la sabiduría, que se requieren para poder gobernar la Ciudad, siempre “con el oído en el Pueblo”.