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Pensaron que Quintela no realizaría quintelismo; los gameleros desplazados

Se inicia febrero, el segundo mes completo para la gestión de Ricardo Quintela, con un encuentro de intendentes y diputados en Villa Unión, donde se transmitió la preocupación de la falta de contención por parte del gobierno peronista.

El sábado por la noche bajo el cielo del Festival del Peón Viñador un grupo de referentes oficialistas dejaron en claro que no está bien la relación institucional y política dentro de la Casa de Gobierno.

El problema es que pensaron que el gobernador no haría quintelismo y especialmente el interior, que fue el gamelero que le posibilitó el triunfo a Quintela, se sienten desplazados.

Al oeste llegó la propia vicegobernadora Florencia López, la compañera de fórmula del actual mandatario, quien el quintelismo ha reemplazado en todas las actividades institucionales por la vicepresidenta primera Teresita Madera. Casi todas las últimas fotos de la agenda de Quintela han sido con Madera, quien fue candidata a intendenta capitalina en las últimas elecciones provinciales.

Yamil Sarruf, jefe comunal del departamento Felipe Varela, fue el anfitrión de hombres y mujeres fuertes del peronismo, entre ellas Griselda Herrera, hoy titular del PAMI en La Rioja y ex secretaria general de la Gobernación de Sergio Casas. Herrera le sonrió a Quintela en la última reunión oficial, pero antes de su nombramiento no había sido considerada en el nuevo gobierno.

Legisladores provinciales e intendentes ven que Quintela pretende borrar del mapa a todos aquellos que trabajaron por él, luego del juego político que había hecho Ariel Puy Soria, hoy ministro de Vivienda, para que sea bendecido por Casas.

El propio Puy Soria es solo un sueldo dentro del actual esquema de poder, ya que las viviendas sociales serán construidas por el quintelismo familiar que encara Gabriela Pedrali, ministra de Desarrollo Social.

Algo parecido sucede con Fernando Rejal, ministro de Producción, pero el peso de la lapicera pasa por Ernesto Pérez, secretario de Agricultura.

Toman nota además los jefes comunales y diputados provinciales de la decisión política no oficializada ante ellos sobre lo que sucederá con todos los programas sociales. En la Casa de Gobierno harán desaparecer todos los vestigios casistas para disfrazarlos de quintelistas.

La lógica indica que cada renovación de un plan o programa tendrá el sello de Quintela, que empezó de tejer el poder político en el interior con otra gente, ya que en el 2021 habrá elecciones legislativas provinciales, como nacionales.

Hasta el número de teléfono cambió el gobernador que también empezó a despedirse del gobierno a puertas abiertas que había imaginado Armando Molina, secretario de la Gobernación. Ahora piden saber en la puerta de Casa de las Tejas quienes ingresan y otro detalle es que el baño no es público porque el quintelismo sufrió un atrincheramiento por reclamo de soluciones.

Eso sí, Quintela pago a cada uno de los referentes del peronismo la factura política no con su dinero sino a través del Estado. De una u otra manera todos tienen un salario y quizás un GR (gasto reservado), pero ni cerca de lo que se imaginó.

Hubo cierto infantilismo en la dirigencia justicialista de haberse ilusionado que Quintela iba a cambiar en la forma de ejercer el poder, como de gobernar. La muestra fue su último paso por la Municipalidad de la Capital, donde el esquema se basó en el quintelismo puro (también familiar) y hasta murió con su gente.

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