
No es tiempo para echar culpas, pero la cuarentena ha puesto a prueba a toda la sociedad riojana. Es algo inédito para todos, ya que hasta la palabra pandemia es nueva para el vocabulario de nuestra provincia.
Hace más de un mes que en La Rioja se acentuó la mirada sobre el avance del coronavirus, que hoy nos lleva a tener unos 50 casos confirmados y seis muertes. Somos la provincia con más infectados de toda la región, adónde se incluye al noroeste argentino y Cuyo, salvo Mendoza.
No sabemos que nos pasó, pero si conocemos lo que sucede todos los días en nuestros barrios. El final de la semana nos dejó una muerte de un joven que fue el corolario de tantas tristes historias que hoy salen a la luz porque le prestamos más atención. Todos los días hay hechos que asombran, que no llegan a la muerte, pero golpean los ámbitos familiares.
Hay que seguir el relato de la radio 4×4, un medio especializado en hechos policiales, para darse cuenta de lo que hablamos. Enfrentamientos entre familias, robos, arrebatos, agresiones de todo tipo y los clásicos siniestros viales se narran diariamente por la radio.
Si eso pasaba antes de la cuarentena, hay que imaginarse con lo que hoy se cuenta desde nuestros barrios. La situación social es difícil, para no decir caótica, con cifras de pobreza a indigencia que superan la media nacional. Solo el salario del empleado público es una muestra de los bajos ingresos.
No es culpa del actual gobierno, ya que viene desde hace años, pero el peronismo tiene su responsabilidad en una provincia sin perspectiva de crecimiento, salvo las migajas que lleguen desde el gobierno nacional. Aquí no se genera nada y nunca se quiso avanzar seriamente con la minería, a pesar que el 70% del territorio riojano es montañoso.
La droga vino para quedarse con o sin cuarentena y también existe un estado de desesperación en aquellos que la venden como las que la consumen. Es como estar presos dentro de cada hogar.
Hoy se pide quedarse en casa cuando existen hogares superpoblados por la misma pobreza e indigencia. Como el asesinato del joven, la pobreza está a pocas cuadras del centro riojano.
Hay una situación social que se profundizará más allá de la ayuda estatal, ya que es una cuestión de fondo, en una provincia que se valió del Estado para subsistir, pero hoy los tiempos nos encuentran en un país fundido y en un mundo con una crisis inédita.



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