Un grupo de trabajadores textiles se manifestó este viernes frente a la Residencia Oficial para reclamar el pago de haberes. Se concretó en pleno aislamiento obligatorio y en el Día del Trabajo.
Los empleados con problemas salariales llegaron al bunker del gobierno de Ricardo Quintela para transmitirle su situación social, a pesar que La Rioja está en cuarentena y no debe haber presencia masiva en las calles de la ciudad.
Ante la protesta, el secretario general de la Gobernación, Armando Molina, debió salir de la Residencia para hablar con los empleados textiles, con el fin de descomprimir la manifestación cuando La Rioja tiene 55 casos y seis muertes de coronavirus.
En ese marco, Molina puso a disposición su renuncia en caso que el gobierno no les diera una respuesta a su pedido de ayuda financiera, como ha sucedido con otros sectores castigados por la pandemia.
Ante la mirada atónita de los vecinos de la Residencia, se acordó que ingresara un grupo de empleados para hablar con el gobernador, como luego sucedió.
Ni la policía se dio cuenta del descontento social y Quintela se encontró con una protesta en la puerta de su despacho, ya que trasladó la Casa de Gobierno a la Residencia Oficial, en un día especial para los trabajadores.





